La estrategia de financiamiento externo arrojó un nuevo aumento del endeudamiento al mes de junio de este año. Los compromisos en dólares ya representan el 36,3 por ciento del Producto Bruto Interno.

La deuda pública del país se ubicó en 293.789 millones de dólares en junio de este año. Así lo informó ayer el Ministerio de Finanzas a cargo de Luis Caputo. Estos pasivos, que tienen en cuenta el endeudamiento tanto con inversores extranjeros como locales, se ubicaban en 275.446 millones de dólares en 2016 y en 240.665 millones en 2015. La deuda jugó un rol central en el modelo financiero de los últimos dos años, permitiendo compensar el déficit de las cuentas externas, financiar la salida de capitales y cubrir el rojo de las cuentas fiscales. La estrategia de endeudamiento, sin embargo, no consiguió hasta ahora resolver problemas estructurales de la economía como la falta de diversidad de las exportaciones o la tendencia a dolarizarse de los argentinos. Esto plantea límites a la capacidad del país para seguir endeudándose.

El Ministerio de Finanzas presentó ayer un informe sobre la evolución de los pasivos del sector público, que ofrece una clara radiografía de cómo se compone la deuda de la Argentina. Del stock de 293 mil millones de dólares, unos 116 mil millones de dólares se le deben al sector privado, al tiempo que 27 mil millones de dólares se adeudan a los organismos internacionales y unos 149 mil millones son deuda intra sector público. En total, los pasivos estatales ya representan al 53,7 por ciento del Producto Bruto Interno, una cifra que era de 38,9 por ciento en 2010 y de 80,5 por ciento en 2005.

Uno de los datos más relevantes del informe de la cartera de Luis Caputo es cómo se reparte la deuda en función de la moneda en que se emitió. Al cierre del primer semestre de este año, la deuda emitida en moneda extranjera (principalmente en dólares) sumó una cifra equivalente al 36,3 por ciento del PBI. El monto era de 24,8 por ciento en 2010 y de 47,5 por ciento en 2005. Esto implica que no sólo aumentó la cantidad de pasivos del país sino que es cada vez más riesgoso, puesto que lo que debe devolverse en dólares representa una porción más importante del total de la deuda. El punto es que el Tesoro no puede emitir moneda extranjera para repagar los vencimientos pero siempre tiene la posibilidad de emitir moneda local para cancelar pasivos.

Otro elemento para observar la vulnerabilidad de la economía por la suba de la deuda es la legislación en la que se encuentran emitidos los títulos públicos. El stock de bonos del Tesoro con el sector privado suma más de 110 mil millones de dólares. De ese total, un 49 por ciento se encuentra emitido bajo Ley Extranjera, en particular, con legislación de las plazas de Nueva York y de Londres. Esto provoca tensiones porque el país no tiene margen de maniobra para responder ante litigios que se realizan en el extranjero y puede enfrenar nuevas situaciones como la de los fondos buitre.

El documento del Ministerio de Finanzas precisó que el 59,9 por ciento de la deuda pública, es decir unos 175 mil millones de dólares, se encuentran emitidos en dólares. En tanto, el 6,9 por ciento se registra en euros, el 24 por ciento en moneda local, el 7,2 por ciento en pesos ajustables por inflación y el 1,1 por ciento en dólar linked (títulos que se pagan en pesos pero ajustan en función del tipo de cambio). En tanto, el 53,4 por ciento del total de la deuda está colocado a tasa fija, mientras que el 31,0 por ciento se encuentra a tasa variable y el 15,6 es con tasa cero. En cuanto a la composición por tipo de instrumento, el 80,3 por ciento de la deuda pública son bonos, el 9,7 por ciento Letras del tesoro, pagarés y avale, el 6,8 pasivos con organismos internacionales, el 2,5 por ciento con organismos oficiales, el 0,5 por ciento préstamos garantizados y el 0,2 por ciento deuda con la banca comercial.

El perfil de vencimiento de los pasivos es un último factor de tensiones. La mayoría de los pagos de intereses y capital se concentran en los próximos años. Del stock de pasivos totales de más de 290 mil millones de dólares, el 25,8 por ciento vence entre 2017 y 2018 y el 32,6 por ciento entre 2019 y 2023. A su vez, el 31,2 por ciento se debe cancelar entre 2024 y 2033, al tiempo que el 10,4 por ciento tiene vencimiento pactado entre 2034 y 2089. Debe contemplarse además la emisión del bono a 100 años que tiene fecha de cancelación en 2117.