Carta de despedida.
Entre a Gendarmería casi sin querer, y hoy casi sin querer me retiro.
Mi paso por la Fuerza fue algo inolvidable, y por más que me escucharon quejarme de muchas cosas, doy gracias a Dios por haber elegido ese camino lleno de desafíos y aventuras.
Voy a ser un eternamente agradecido de la GN por haberme dado la posibilidad de capacitarme de una forma diferente y muy especial.
Un día cuando estaba haciendo el curso de gendarme en Campo de Mayo, vi entrar a los hombres de Fuerzas Especiales y quedo grabado en mi cabeza ese firme objetivo, algún día formar parte de esa Unidad.
El tiempo paso y en la Escuela de Suboficiales de Córdoba casi al final de curso, rendí para el ingreso. Al año siguiente comenzamos el curso alrededor de 60 hombres con un solo objetivo, pertenecer a la Unidad. Solo 9 terminamos y mi promedio fue 8,70 que me ubico primero de los suboficiales.
Después vinieron muchos cursos mas, buceo, Paracaidista Militar del Ejercito, etc, etc.
Mi espíritu y mi confianza había llegado a tal punto que me creía indestructible, todo lo que me mandaban a hacer lo hacia.
Pero un día, Dios me demostró que soy tan vulnerable como cualquiera y en un accidente, pierdo el ojo derecho.
Mi vida desde ese momento se partió en un antes y un después, de tener el mundo a mis pies, caí en un pozo muy profundo que por mucho tiempo no pude ver la luz de su superficie.
Después de estar 45 días internado y dos cirugías en el HMC, con todos los médicos diciéndome: olvidate de las Fuerzas Especiales, Olvidate de Paracaidismo, Olvidate, olvidate, olvidate y olvidate. Eran las primeras palabras que escuchaba cada vez que entraban a controlarme.
Volví a la Unidad y poco a poco fui agarrando confianza pero la adaptación fue muy dolorosa, ya nadie me miraba igual, recuerdo que antes del accidente, cada vez que teníamos una misión, mis superiores se peleaban por tenerme en sus equipos de intervención y eso me llenaba de orgullo. Y después, cuando nos designaban una misión y formábamos para que nos lean la lista de los equipos, yo no figuraba en ninguna.
Solo Dios sabe lo que pasaba por mi mente en ese momento, y después, la impotencia de ver a mis amigos que se van a una misión y no poder estar ahí!
En esos momentos no entendí la situación, se que todos querían cuidarme para que no me pasara nada, pero yo tenia una bola de fuego que me pasaba por dentro y que me empujaba a hacer cosas y a sentirme útil de alguna forma para todos ellos.
El tiempo pasó y me propuse salir adelante para poder cerrar esta herida.
Doy las gracias a Dios por darme camaradas amigos de verdad que nunca me trataron como un discapacitado.
Los médicos me dieron una discapacidad del 42%, pedí reabrirla para poder disminuir ese porcentaje, presente certificados de cursos y felicitaciones por misiones que realice durante ese tiempo, se reabrió mi Información Militar y la redujeron al 12%.
Se que quizás podía haberme quedado tranquilo y vivir no haciendo nada, pero no era mi naturaleza, quería ser alguien para poder dejar algo.
Trabaje durante 17 años que me pasaron volando y casi sin darme cuenta del tiempo.
Haciendo cursos, entrenando y capacitando al personal no solo de la fuerza, sino también de otras Fuerzas Armadas y Policiales. Formamos Grupos Especiales en el Exterior con actitudes paracaidistas y muchas cosas más.
Después, y por una injusticia, me fui al ICE en Mercedes y pensé que todo iba a ser peor, pero estoy convencido de que todo lo que nos ocurre, no es por casualidad, todo tiene un porque.
Conocí a la mujer de mi vida que es de Estados Unidos, me case con ella con la idea de que vivamos en Argentina.
Estuvo en Argentina durante dos meses y después pedí los 6 meses que nos da la fuerza después de los 20 años de servicio.
Descubrí su mundo en Miami y tuve la suerte de poder viajar por todo su país conociendo a sus familiares y familias amigas.
Me di cuenta que si la traía a vivir acá, iba a ser muy difícil para ella por el diferente nivel de vida al que ella esta acostumbrada y muchas cosas más que todos conocemos.
Así que después de analizar durante un año, tome la decisión de pedir el retiro voluntario y vivir con mi esposa en su país.
El salir de la Unidad ayudo a que mi decisión de retirarme no fuera tan traumática y no lo digo por la gente que me recibió en mi nuevo destino, sino por la situación en la que me fui de la Unidad.
Allí conocí camaradas excelentes que apoyaron todas las ideas y me respaldaron en todo, aprendí mucho de ellos, de la otra Gendarmería que desconocía por tener una actividad y entrenamiento diferente.
Fue un HONOR para mí trabajar con ellos.
Pero también conocí otro tipo de gente que lamentablemente habla sin conocimiento de causa, y claro… es muy fácil criticar a los que hacen, con un mate en la mano desde una posición cómoda y con una docena de facturas en el escritorio, tratando de inútiles a los que dan novedades haciendo su trabajo arriesgando sus vidas.
Creo que ese es un mal que tenemos los Gendarmes, de no perdonar en nada y desvirtuar muchas veces la situación de nosotros mismos.
Yo solamente los miraba, me reía y pensaba por dentro… que saben ellos que significa estar en las Fuerzas Especiales.
Que saben ellos lo que cuesta poder terminar el curso de Fuerzas Especiales.
Que saben ellos que se siente cuando te ponen el brevet en el pecho al final del curso.
Que saben ellos lo que se siente heredar la responsabilidad del los héroes de la fuerza y llevar el nombre de Alacranes.
Que saben ellos que sentimos cuando vamos equipados dentro del vehiculo a una misión.
Que saben ellos que se siente cuando estas por entrar a un lugar y ves las sobras de tus enemigos debajo de la puerta.
Que saben ellos que se siente cuando miras a tus enemigos directamente a los ojos.
Que saben ellos que se siente saltar desde un avión en paracaídas.
Que saben ellos que se siente al ver a tu amigo caer del cielo y perderse detrás de una línea de árboles en el horizonte sin que se le abra su paracaídas.
Que saben ellos que se siente cuando ves a tu amigo que un rato antes estabas hablando de miles de proyectos y te lo entregan dentro de una bolsa de nylon negra.
Que saben ellos la satisfacción que sentimos cuando la misión dio positiva.
Que saben ellos que se siente cuando estas escondido en el monte haciendo un reconocimiento y los enemigos se acercan hacia donde estas vos.
Que saben ellos de la impotencia que se siente cuando ves a tus amigos que se van a una misión y te quedas por una lesión.
Que saben ellos de la fuerza que te da una simple palmada en la espalda de un amigo después de un entrenamiento físico.
Que saben ellos que se siente salir a correr en invierno por el campo bajo la lluvia y terminar en una pileta nadando con temperaturas de 0°
Que saben ellos que se siente cuando leyeron la lista para ir a una misión y vos no estas.
Que saben ellos que es morirte de calor en Enero con 30 kilos de equipo encima mientras tu familia está de vacaciones.
Que saben ellos de lo que amas esta Unidad.
Que saben ellos que es reunirse con las personas que marcan tu vida, tus amigos.
Que saben ellos que es arriesgar la vida por alguien que ni siquiera conoces.
Que saben ellos que se siente hacerle RCP (Resucitación Cardio Pulmonar) a una persona y devolverle la vida.
Que saben ellos que se siente arriesgarlo todo por un sueño que solo uno ve.
Que saben ellos del valor que se necesita para controlar al miedo.
Pertenecer a la Unidad Fuerzas Especiales es una forma de vida. Y que saben ellos…
Escuche a gente opinar sin conocer nada de lo que somos y decir que no tiene nada que ver con la vida.
No se cuanto saben de la vida, pero estoy seguro que de mi Unidad, no saben nada…

la vida es un 10% de lo que nos pasa, y el otro 90% es lo que hacemos con ella.
Sepan que si realmente están dispuestos a arriesgarlo todo para lograrlo, lo van a lograr.

Por Dios! nunca dejen que nadie les diga que “no pueden hacer algo que ustedes quieren hacer”

Yo desde mi posición siempre preferí morir en el intento y no vivir con esa espina clavada en las costillas recordándome el porque no lo hice.

Ahora viajo a Estados Unidos para dedicarme un poco a mí, pero voy a representar a mi país y a la Gendarmería, trabajando en algo relacionado a esta actividad, demostrándoles que lo que les enseño, lo aprendí en mi Unidad. Con mi gente y en mi país.

Voy a ser un agregado militar en el país del norte para mis amigos siempre.
Quiero que sepan que fue un HONOR pertenecer a la Gendarmería Nacional.
Fue un HONOR formar parte de la Unidad Fuerzas Especiales “Alacrán” y fue un HONOR trabajar con camaradas y amigos increíbles.
Me voy con la satisfacción de haberlo logrado, se que le marque el camino a muchos Gendarmes para que en el futuro no arruinen el sacrificio de tanta gente que murió abrazando esta causa noble.
Me voy sabiendo que todo ¡Valió la pena!

Carlos Alfredo Alvarez
Sargento Primero
Unidad Fuerzas Especiales
“ALACRAN”
Axact

TNC

R1U

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