Asegura Chai Jing que nunca se había preocupado por la contaminación hasta que supo que estaba embarazada y señala un gráfico con los casi 200 días de aire turbio del pasado año en Pekín. "Cuando tienes una vida entre tus brazos, eres responsable de lo que respira, de lo que come, de lo que bebe", añade.

Es el inicio de 'Under The Dome' ('Bajo la Cúpula'), el documental del que todos hablan en China. En un par de días fue visto por 126 millones de internautas en el portal de Tencent, el más célebre de China, pero no el único en ofrecerlo. Los comentarios en Sina Weibo, el Twitter chino, se cuentan por cientos de millones.

Algunos lo han comparado con 'Una verdad incómoda', el oscarizado documental de Al Gore que removió las conciencias sobre el calentamiento global. Otros van más allá: sería como 'Silent spring', aquel seminal libro de Rachel Carson que desde 1962 ha guiado al ecologismo estadounidense como una biblia.

Chai, con una sencilla blusa blanca y unos tejanos raídos, se mueve pausadamente por el escenario durante 143 minutos y habla con el magnetismo de quien conoce el paño. Es una prestigiosa periodista de 39 años que incluso entre los prietos corsés de la televisión pública había investigado el brote del SARS, los accidentes de las minas de carbón o el terremoto de Sichuan.

LA ENFERMEDAD DE SU HIJA

Lo dejó el pasado año cuando a su hija la diagnosticaron un tumor benigno causado por la contaminación, según los médicos que la atendieron. Y gastó un millón de yuanes de su bolsillo en el documental. Chai integra esa nueva sociedad civil china, mucho más dinámica e independiente de lo que dibuja Occidente, que trabaja por su país desde las redes de comunicación, prensa u ONG.








El documental encadena gráficos, videos y entrevistas para radiografiar el colapso medioambiental que han causado tres décadas de industrialización y urbanización. Es un trabajo ameno pero profundo que suma conferencia científica, periodismo de investigación y memorias personales.

"Es un instrumento muy poderoso porque está filmado con fuerza y pasión, así que contribuirá de forma dramática a que la gente se conciencie aún más del problema de la contaminación. Pero no cuenta nada nuevo, todo está ya en internet y cualquiera puedo consultar la información. Ella lo cuenta de forma diferente", señala por teléfono Changhua Wu, directora en China de la ONG The Climate Group.

Efectivamente, no hay nada nuevo. No es nuevo que la provincia carbonífera de Shaanxi o la acerera de Hebei ignoren las regulaciones medioambientales por unas décimas más de PIB, que las grandes compañías petrolíferas estatales dinamiten la adopción de estándares más ecológicos propuestos por el Ministerio de Protección Medioambiental o que los funcionarios se vean impotentes para sancionar o detener a los infractores.

MEDIDAS DEL PARTIDO COMUNISTA

El documental subraya el fracaso de las medidas del Partido Comunista y lo lejos que está de ganar "la guerra contra la contaminación" que pomposamente declaró el presidente, Xi Jinping. Sorprende, pues, la reacción de Pekín. En lugar de la acostumbrada censura ha colocado los focos. La televisión pública ha organizado debates de expertos sobre él, la prensa oficial lo ha aplaudido, la web del Diario del Pueblo colgó el video y el nuevo ministro de Protección Medioambiental llamó a la autora para felicitarla.

"La diferencia de este documental es que ha sido permitido –o incluso alentado- por el Gobierno. Es significativo que Chai jing haya apuntado con el dedo al mismo sector poderoso del petróleo hacia el que Xi Jinping está dirigiendo su campaña contra la corrupción. Habrá más acción aquí", señala por email Isabel Hilton.

En el debate no han faltado esporádicas críticas a Chai: las dudas científicas de que la enfermedad de su hija fuera causada por la contaminación o su hipocresía por haber viajado a Estados Unidos a dar a luz gracias a sus altos ingresos. No se discute que ha provocado el mayor seísmo en la conciencia social china sobre los peligros de la contaminación.
Axact

TNC

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