La modalidad narco quedó en evidencia en un informe titulado "Lluvia de drogas", emitido en el programa La Cornisa TV, conducido por Luis Majul. Poco control al ingreso de estupefacientes al país.

Las avionetas burlan los radares y en lugar de bajar en las pistas clandestinas, también reveladas en el informe, realizan vuelos rasantes en medio de la noche y arrojan paquetes con cocaína y marihuana en terrenos descampados en la provincia de Salta.

Para el juez federal Raúl Reynoso, que lleva procesados a mil quinientos narcotraficantes del Juzgado 2 de Orán, “La cantidad de decomisos y de carteles en el norte argentino y, en especial en Salta, demuestran que nuestro país fue elegido por el narcotráfico”.

Las plataformas se multiplican por aire y por tierra. El radar que funciona en esa zona es burlado por las avionetas y las pistas clandestinas que se entremezclan con la “lluvia de droga y el bombardeo de cientos de kilos de cocaína”, según le confirmó a La Cornisa un piloto de Gendarmería.

Ruta de la droga

La droga arrojada desde los vuelos en las pistas clandestinas, que son ubicadas por los narcos por GPS. Los carteles suelen alquilar campos. “Casi siempre todo desemboca en la ruta 34. La ruta del narcotráfico; la que finalmente desemboca en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Los paquetes arrojados desde el aire y el cargamento hormiga se juntan en vehículos camuflados. Puede ser desde un auto con 30 a 50 kilos escondidos en su tanque de nafta, hasta camiones con cargamentos de toneladas. Pueden ir camuflados en distintos diseños y hasta prendas, embebidas en cocaína. Pueden ir disimuladas en paragolpes, asientos, en zapatillas o en forma de comida. Dentro de embutidos y cubiertos con químicos para evitar el detectivesco olfato de los perros gendarmes. Y apuestan al baúl del auto, al tanque de nafta, a lo que sea.

Por el río

También el informe de La Cornisa dio cuenta de otras modalidades en el ingreso de droga a territorio argentino. Las chalanas, embarcaciones precarias que se utilizan para cruzar el río Bermejo en las zonas en las que Prefectura no alcanza a vigilar. También se muestra desde el aire a través de un sobrevuelo en avión los diferentes pasos de a pie que existen en la permeable frontera del norte argentino.

La emblemática ruta 34 es la clave del transporte terrestre que ingresa desde Bolivia y llega a Buenos Aires, pasando por Salvador Mazza, Tartagal y Orán. Por la ruta 9, por La Quiaca, en Jujuy, también ingresan las mulas cada vez más sofisticadas y los clásicos capsuleros que prefieren su propio estómago como portaequipaje. Con mucha disciplina, las mulas pueden llevar hasta 90 ó 100 cápsulas de 10 gramos cada una. Un kilo está valuado en tres mil dólares en Buenos Aires. Si llega a destino recibirá un 10 por ciento del valor de lo que carga. Para esto deberá pasar, al menos, una decena de controles sin ser detectado ni observado.

El kilo de cocaína en la frontera salteño boliviana se cotiza alrededor de mil dólares. En Buenos Aires se multiplica por tres y si llega a Europa la cocaína llega a valer hasta 30 mil euros y hasta 60 o incluso 90 mil en Asia.
Axact

TNC

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