La decisión del traslado fue tomada ayer por la justicia de Río Gallegos, quien consideró que Franke es "un enfermo” y "no un asesino”, y quien también rechazó el pedido de la directora del Hospital Zonal, la doctora Patricia Zari quien solicitó que el hombre permanezca en Río Gallegos en un centro de Salud mental.
Además, la doctora Zari (quien asistió con la doctora Isabel Ortiz, jefa del servicio d salud mental) presentó en la audiencia en la que estaba citada ayer, las firmas de los empleados del nosocomio caletense, quienes se niegan al traslado y consideran que Franke es "un paciente sumamente peligroso, tanto para el personal como para los cientos de pacientes que diariamente circulan por el Hospital”.
"El juez rechazó la prorroga para el traslado”, aseguraron ayer a La Prensa de Santa Cruz y detallaron que el Juez consideró que "Franke debe ser insertado en la sociedad porque se encuentra en óptimas condiciones y acepta que debe compartir actividades”, sostiene la justicia, quien también recibió el alta médica del paciente del Servicio de Salud Mental en Río Gallegos, donde permanecía alojado en los últimos años.

Internado
En tanto, desde el Hospital Zonal también se extendió un oficio para que desde el área de Desarrollo Social brinde un alojamiento para Franke.
"Si viene a Caleta Olivia, el paciente no tiene un lugar donde habitar, el juez y el departamento de Salud Mnetal obligan a la dirección del Hospital a que ésta decida que harán con Franke”, indicó una fuente hospitalaria del zonal, quien pidió reserva de identidad debido a que la justicia también "intimó” a los profesionales de la salud a no efectuar declaraciones debido a que estás "generan miedos y temor en la comunidad”.
La Justicia también detalló que Franke "tiene que circular libremente por la calle”.
Asimismo, se detalló que el arribo de Franke a Caleta Olivia genera que se disponga de un equipo médico para su atención, tales como acompañantes terapéuticos, psiquitras, médicos y enfermeros para su atención y medicación diaria que necesita.

El Hecho
La agresión mortal con arma blanca ocurrida en el 2013, dejó todo su cuerpo con serias lesiones cortantes, pero un dato espeluznante fue la cantidad de laceraciones o cortes en el rostro, que dejaron a la trabajadora social desfigurada, al punto de ser casi irreconocible.
En aquella oportunidad La Prensa de Santa Cruz informaba que "si bien no trascendieron detalles de la autopsia, se supo que los cortes en la zona del cuello y garganta habrían acelerado el desangrado y provocado el rápido deceso de la víctima. Vale mencionar que la mujer ingresó sin vida al Hospital Zonal”.
"El ensañamiento fue terrorífico”, afirmó uno de los profesionales que trabajó en el lugar del crimen y en el posterior traslado del cadáver. Esto hace mención a las características enfermizas del ataque, que aparentemente tendría su origen en un "brote psiquiátrico”.

La víctima
Celia Vicari era una reconocida trabajadora social, muy querida y apreciada entre sus pares y profesionales de la salud.
Según algunos ex compañeros del Hospital Zonal, trabajaba en la atención de Frank hacía más de 20 años, "le lavaba la ropa, cocinaba y siempre fue solidaria con su situación” de quien lamentablemente terminó con su vida.
Pese a estar jubilada, en la actualidad Vicari seguía vinculada a la labor social y docente, desempeñándose en la Universidad de Comodoro Rivadavia.
Desde la entidad que agrupa a los licenciados en trabajo social, lamentaron el crimen y reclamaron que "este asesinato no quede en una anécdota”.

El asesino
Según se recuerda, Frank comenzó a ser conocido a principios de la década del 90, cuando llegado de Chile con su madre concurría al entonces Hospital Distrital, actual ubicación del Concejo Deliberante, frente a la Municipalidad.
En esa época ya se le habrían diagnosticado problemas psiquiátricos y habría actuado violentamente contra personal del viejo nosocomio.
Algunos recuerdan que llegó a dormir en el sector del hospital destinado a los choferes de las ambulancias, pero los trabajadores se habrían quejado dado sus características descontroladas.
Pero de acuerdo a las versiones, su principal víctima era su madre, a quien en reiteradas ocasiones habría golpeado y dejó hospitalizada con serias lesiones.
Además de someter agresivamente a su madre, Frank se enfrentó en varias oportunidades con efectivos policiales, a causa de peleas, disturbios y denuncias de ocasionales vecinos.
Luego de un tiempo lejos de Caleta, según algunas fuentes "internado”, regresó y a partir de allí podía vérselo en el ingreso al edificio para entonces sede del Poder Legislativo de esa localidad.
Su presencia en el Concejo hacía presumir a mucha gente de que se trataba de un "sereno” o "cuidador”, aunque en realidad no lo era. De todos modos, algo que pocos pueden explicar es por qué con semejantes antecedentes tenía un lugar en ese edificio y no se encontraba hospitalizado o internado para su tratamiento y contención.

Los riesgos del trabajo social
Tras el crimen, la FAAPSS que reúne a los profesionales del sector había emitido un comunicado para clarificar la situación. "Ante el asesinato de la licenciada Cecilia Vicari, de la localidad de Caleta Olivia, Provincia de Santa Cruz les informamos que la colega estaba jubilada y no estaba ejerciendo formalmente la profesión a la hora ir a ver como se encontraba este señor con graves problemas psiquiátricos, tarea que generosa y solidariamente solía hacer tres veces por semana. Si bien esta aclaración parece insignificante ante este brutal hecho, queremos ser lo más fidedignos posibles a la hora de trasmitir esta información. Esto no implica que le podría haber sucedido, en pleno ejercicio profesional, ya que como sabemos es una de las tareas que permanentemente hacemos los/as trabajadores/as sociales en nuestras intervenciones cotidianas. De hecho otra colega que si estaba en sus funciones, lo había visitado la semana anterior a tan trágico desenlace. Queremos que el asesinato de nuestra colega no quede impune y que sirva para plantear una profunda reflexión acerca de los/as expuestos/as que estamos cuando solemos hacer intervenciones domiciliarias en contextos de desprotección y ante problemáticas sociales tan graves y complejas”.
De este modo la entidad pedía que el caso no quede impune, es decir que haya una sentencia condenatoria y que además se dite una ley para proteger los derechos y la integridad de los trabajadores sociales. Ninguna de esas cosas ocurrió. (La Prensa Santa Cruz)
Axact

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