Hugo Jorge Giménez (nace el 25 de agosto de 1944 en Balcarce, provincia de Buenos Aires) fue un reconocido cantante y compositor folklórico argentino. Se hizo conocido como Hugo Giménez Agüero y era uno de los principales representantes del folklore patagónico.
En 1964 fue convocado para cumplir con el servicio militar, y fue destinado a la patagónica ciudad de Río Gallegos. Ese suceso marcaría su vida, ya que la Patagonia lo hizo sentir un renacer (él se consideraba nacido en Río Gallegos).


En 1979 edita su primer disco Desde la Patagonia Austral, costeando los gastos de grabación. Más tarde formaría su propio sello discográfico, con el que produciría sus obras hasta 1996 y luego sería editado por compañías como Sony, Epsa, GLD y Phonopay.2

Falleció el 27 de septiembre del 2011, pasadas las 22 horas en un accidente automovilístico ocurrido en la ruta nacional 3, en las cercanías de Bahía Blanca.


♪♪♪ "Tierra no tengas tristeza si es que llorando me ves por ahí aunque me cueste la huella seguro habré de volver aquí estoy con mí guitarra contándole a otros paisanos que tu cielo tiene una estrella azul donde se agranda la fe tierra no tengas tristeza si es que llorando me ves llora el rocío en la rosa y seca el llanto después tierra no tengas tristeza ya te van a conocer bañada en celeste y blanco sos argentina también sos argentina también qué lejana Patagonia que cerca estabas ayer regalándome tus coplas y una canción al nacer santa cruz tierra querida territorio de mi ser provincia donde la savia vuelve en petróleo después Santa Cruz este es mi brazo pa saberte defender tierra no tengas tristeza ya te van a conocer bañada en celeste y blanco sos argentina también sos argentina también sos argentina también."♪♪♪






invisibles cordajes en sus besos.

De la roca: La errante mutación de los tiempos, graníticos colores encendidos y enhiestos; multitud de las sombras y enjambres de silencios por la enorme estatura malgastada de viento.

De la arena: la huella, el sendero, el camino; el lugar donde el hombre escribe su destino y los pastos reclaman la existencia del humus, y en la sed permanente reverdecen y crecen a pesar de la ausencia que siembra la sequía.

Del árbol: Sus edades, sus verdes testimonios y la policromía del padre del otoño que enciende las hogueras del sol sobre la tarde. De ese mismo árbol, la vida en alas que se extienden mas allá de los cielos y el ciclo irremediable aro tras aro siempre, rama tras rama siempre.

De la nieve: la astucia copiosa del silencio que denuncia que nieva y en el tiempo que dura helada blanca y plena, endurece en escarchas la escama de la tierra, y acurruca en sus brazos la nueva primavera.

Patagonia Argentina: bajo la Cruz del Sur, mía y eternamente libre conjuga cada verso con la fruta más dulce, y entera, grande y noble se juega por la vida, cada vez que la vida da a luz en su reverso para que de esta forma pueda nacer el hijo del canto más austral.

Ven, suelta tus alas y súbete al cóndor para mirar de arriba. Toma mi mano cual manantial que besa el verde del cañadón dormido. Trépate al lomo marrón de los guanacos para andar el milagro en la flecha y el viento. Si te animas me sigues como la noche suele seguir a las estrellas, podrás oír así, las coplas que escriben los silencios.

– Hugo Giménez Agüero –

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