Con mucha inteligencia para resolver el partido en las pocas oportunidades que tuvo, River goleó 3 a 0 a Tigres de Monterrey en el estadio Monumental y volvió a ganar una Copa Libertadores después de 19 años de sequía. Tras una primera etapa donde no jugó bien, un gol a los 44 minutos de Lucas Alario, de cabeza, le simplificó las cosas en una jugada que elaboró Leonel Vangioni. En el complemento, River lo liquidó a través de Carlos Sánchez, de penal, a los 29 minutos, y de Ramiro Funes Mori, de cabeza, a los 33.



Tras una primera etapa donde no jugó bien, un gol a los 44 minutos de Lucas Alario, de cabeza, le simplificó las cosas en una jugada que elaboró Leonel Vangioni.

En el complemento, River lo liquidó por intermedio de Carlos Sánchez, de penal, a los 29 minutos, y de Ramiro Funes Mori, de cabeza, a los 33.

Sin brillar pero con una autoridad increíble para maniatar a su adversario, el "Millonario" fue superior en los 180 minutos que duró la serie y demostró, tal como dijo Marcelo Gallardo en
varias ocasiones, que el equipo sabe jugar estas instancias definitorias.

Con un rendimiento parejo, no hubo una figura preponderante en el juego, aunque se puede destacar un podio compuesto por Sánchez, Vangioni y Alario.

Después de haber obtenido la Copa Libertadores en 1986 y 1996, River logra por tercera vez el certamen más importante a nivel clubes de Sudamérica.

Tal como ocurriera en el encuentro de ida, donde el visitante fue el que más cómodo se sintió, Tigres le dificultó bastante las cosas a River y le cortó los circuitos creativos.

Con un adversario que se defendió lejos de su arco y salió rápidamente de contragolpe aprovechando la velocidad de Jürgen Damm por derecha, el "Millonario" no tuvo lucidez para encontrar espacios.

Carlos Sánchez y Nicolás Bertolo no desequilibraron por los carriles y, al no tener a Rodrigo Mora, Fernando Cavenaghi y Lucas Alario no son delanteros capaces de fabricarse jugadas por sí solos.

Incluso, el exColón debió haber visto la tarjeta roja cuando, a los 8 minutos, le aplicó una plancha a Guido Pizarro después de perder un balón, pero el uruguayo Darío Ubriaco sólo lo amonestó.

River mostró su clásica presión alta para incomodar la salida de Tigres, aunque no contó con la serenidad necesaria para manejar la pelota una vez que la recuperó.

Incluso, sufrió cuando Damm atacó por derecha debido a que el hijo de alemanes le "comió" las espaldas a Bertolo cada vez que pudo.

El futbolista de Tigres fue clave cuando tomó un balón que fue mal jugado por Ramiro Funes Mori y dejó solo a Rafael Sobis, pero el brasileño controló mal y no pudo definir cuando quedaba mano a mano con Marcelo Barovero.

Además, Damm hizo una gran jugada personal por derecha, le ganó en el mano a mano a Leonel Vangioni y su centro atrás dejó a André Pierre-Gignac en una inmejorable posición, pero pifió en la definición.

Sobre el final de la etapa, River creció y se vieron dos aproximaciones, aunque el desequilibrio vino de la mano de una jugada personal de Vangioni.

El "Piri" tiró un caño por izquierda, envió un centro al área y Alario, ante la atenta mirada de un defensor que nunca lo presionó, marcó de cabeza el gol.

En el complemento, se invirtieron los roles y el equipo mexicano salió en busca del empate y se adelantó quince metros más.

Con el resultado a su favor, River hizo su negocio: jugó con la desesperación de un rival que no tuvo ideas para romper el cerrojo del local, que si bien se defendió nunca lo hizo cerca de su arco.

La única arma peligrosa de Tigres siguió siendo Damm, quien por derecha hizo un jugadón que incluyó eludir tres jugadores de River, pero su centro fue cabeceado por arriba del travesaño por Javier Aquino.

El mediocampista por izquierda nunca pudo hacer valer su gambeta en velocidad y perdió claramente el duelo con la dupla Carlos Sánchez-Camilo Mayada.

En un contragolpe aislado, el uruguayo Sánchez rompió por derecha y el árbitro Ubriaco cobró penal a pesar que el contacto de Pizarro no fue lo suficientemente fuerte como para derribarlo.

A pesar que Cavenaghi se lo pidió, el charrúa se hizo cargo del tiro desde los doce pasos y sentenció la historia.

La frutilla del postre llegó después de un córner perfectamente efectuado por el ingresado Leonardo Pisculichi, que Funes Mori cabeceó al gol.
Axact

TNC

R1U

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