El peor desastre minero del país. Así definieron a lo ocurrido en San Juan, cuando la minera Barrick Gold sufrió un derrame al río Potrerillos y Las Taguas de más de un millón de metros cúbicos de solución cianurada. El hecho ocurrió el sábado 12 de septiembre a las 20 horas, según reconoció la empresa en el expediente judicial. Pese a que desde el ámbito político y empresarial, trataron de quitarle importancia al "incidente", la comunidad de Jáchal, donde viven 12 mil personas, sufrirá graves consecuencias ambientales. La más notoria por estas horas, es la contaminación en la red de agua potable.

Sólo pasaron 24 horas desde la clausura de la minera, hasta que ésta volvió a operar. Fue porque un juez levantó la medida cautelar. Organismos como Greenpeace, manifestaron que se sigue escatimando información básica y que es preocupante el hermetismo sobre las circunstancias del hecho brindadas por las autoridades. También llamaron la atención las medidas de gestión de riesgo y manejo de contingencias utilizadas. “No se pueden seguir manejando temas tan delicados de esta manera”, dijeron desde la organización.

Raúl Martín, dirigente político y ambientalista, informó al respecto: “Que un juez determine una medida y a las 24 horas la levante, deja muchas dudas sobre el control y lo que realmente pasó. La población de San Juan y de Jáchal, el lugar más cercano a la mina, está muy movilizada, hay expresiones desde la Asociación de Abogados Ambientales y demás asociaciones que se manifestaron buscando que estos hechos ambientales, además de ser denunciados, sean informados a la sociedad”.

Es que en el momento del accidente, no se dieron comunicados oficiales. Es más, la situación se conoció por un mensaje de whastapp enviado por uno de los trabajadores de la mina.

“La contaminación es cien veces mayor a los estándares de 0.5 mililitros permitidos para el consumo humano. La empresa habla de un vertido a un canal que debería haber estado cerrado, pero la compuerta estaba abierta. El daño se verá más adelante ya que no sabemos el alcance o quienes han consumido agua contaminada”, señaló Martín.

Hoy en Jáchal se prohibió el consumo de agua y están bebiendo agua embotellada. Al ser una localidad muy distante, el suministro del vital recurso se dificulta. “Aparecen contradicciones como los dichos del presidente de la Cámara de Minería que afirma que tomar medio vaso de agua contaminada no daña la salud, pero nadie lo vio tomarla”, remarcó Martín.

La Barrick Gold utiliza el cianuro, mezclado con agua para separar el mineral -oro en este caso- de la roca molida. Previamente, el proceso implica una previa explosión dinamitada. Este método, deja mucho residuo ambiental, un gran consumo de agua a la que se le agrega un ocho o diez por ciento de cianuro. La Barrick Gold utiliza, por día, dos camiones cisterna de cianuro y quinientos litros de agua por segundo.

La minera, que llegó alguna vez con la promesa de generar trabajo y mejores condiciones económicas, sólo emplea a 30 habitantes de la localidad. “Sólo el uno por ciento de la población económicamente activa de la provincia de San Juan, está afectada a la actividad minera. Más del ochenta por ciento debe pertenecer al empleo público. Es ahí donde debe estar el control de esta actividad. El estado es el ente de control y debemos remarcar que hay altos funcionarios del gobierno con el mismo domicilio que la firma Barrick Gold en San Juan”, afirmó Raúl Martín.



La situación en San Juan

Enrique Viale, en representación de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, en diálogo exclusivo reconoció que “en San Juan hay mucha intranquilidad”, al tiempo en que remarcó que “no fue el gobierno ni la empresa quienes informaron de este derrame sino que fueron las redes sociales que empezaron a alertar lo que estaba sucediendo. Y ya cuando la gente estaba en las calles, casi cuarenta y ocho horas después, reconocieron lo ocurrido. Información distorsionada, en un inicio hablaron de 15 mil litros, luego de 224 mil, para terminar reconociendo que fueron más de un millón los litros de solución cianurada que derramaron en la cuenca del Río Jachal, dejando uno de los desastres ambientales mineros mas grandes de la historia de nuestro país”.

“Un kiosco que vende un yogur vencido, tarda más en levantar una clausura que una minera que contamina un río”, ironizó el abogado. “La verdad, sabíamos que podía ocurrir, porque la relación que existe entre la empresa y el Estado son enormes, con gran poder de lobby económico, político, judicial, etc.”, sentenció.

Viale describió como “carnal” la relación entre la minera y el gobierno. “Gioja es socio de la minera, actúa como socio y vocero de la empresa. Hay muchos. Gioja fue el impulsor del veto presidencial a la Ley de Glaciares por pedido de la minera que opera sobre glaciares y periglaciares”.

Actualmente, entre los sanjuaninos hay mucha desconfianza hacía los datos brindados por el gobierno y la empresa. “La sensación de desamparo es muy grande”, describió Viale.

“Con los primeros emprendimientos que llegaron al país y sorprendieron con anuncios ilusos, la gente compró todos los espejitos de colores que les ofrecieron en ese momento. Luego, con la experiencia los distintos pueblos del país tomaron conciencia que la minería es sinónimo de saqueo económico y contaminación ambiental, cultural, etc. Esquel es una de las pioneras en esta lucha, Famatina, y ahora hay siete provincias que tienen leyes en contra de este tipo de explotación”, señalo el vocero de AAdeAA.

La minera, por estas horas, según informó Viale sigue trabajando: “Opera las veinticuatro horas todo el año en un proceso de saqueo que no acaba nunca”.

El fallo que permitió que la minera vuelva a estar activa, choca con dos principios ambientales básicos como son el preventivo y precautorio, descriptos como el pilar fundamental del derecho ambiental. “Claramente han sido violados, la mega minería no sólo contamina el ambiente sino que degrada las instituciones”, añadió el abogado.



El agua envenenada

La Municipalidad de Jáchal pidió que se realice un informe técnico para determinar si hubo contaminación en el suministro de agua local.

“Los análisis químicos y microbiológicos de la Facultad de Ingeniería de la UNCUYO, encargados por la Municipalidad de Jáchal, demuestran la contaminación de la cuenca del río Jáchal con metales pesados en dosis de hasta 14 veces por encima de los valores tolerables según la normativa nacional”, señaló el informe emitido.

“El vertido furtivo del 12 de septiembre producido por la minera Barrick en Veladero contaminó al agua de los ríos de deshielo. Se encontraron aluminio y manganeso (en gran proporción), además de arsénico, boro, cloruros y sulfatos, peligrosos para cualquier tipo de vida en la zona. Además, se detectaron bacterias muy nocivas y difundidas, como la Escherichia coli, en el fluido en la zona donde se originan los ríos montañosos”, finalizó.

Es así que nuevamente un negociado gubernamental-empresario, pone en peligro el bienestar ciudadano. Pero esta vez fueron un poco más lejos. Tanto, como para poder convertir a Jachal en un pueblo fantasma.




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