Laura tiene una apariencia frágil; un cuerpo menudo, de 47 kilos; una mirada tierna y una gran fuerza que la hizo resistir la pérdida de cuatro litros de sangre a raíz de las múltiples heridas que sufrió la noche del viernes 18 de setiembre. Además, Laura lleva dentro suyo otra vida. Y por eso a 11 días del salvaje ataque que recibió con un cúter confiesa a El Patagónico que no toma medicación para curarse, pese a haber recibido más de 100 puntos de sutura.
No quiere afectar el embarazo con pastillas. Las heridas duelen, pero ella resiste. Se quiebra y llora a cada rato. Cada vez que se acuerda de cómo aquella despiadada mujer la atacaba con toda su furia.
Laura esa noche había despedido a David su pareja, un policía de Laprida que se fue a trabajar y se quedó sola en la casa de Kilómetro 8. Fue a comprar chizitos al quiosco y se dispuso a pasar una noche más. Nunca la habían molestado. Pero antes de la medianoche escuchó golpes en la puerta.
"La veo a ella (a la agresora que según la investigación fue identificada como Nahir Quinteros). Me gritó dos veces: 'tirate al piso, hija de puta, tirate al piso'. Yo quedé 'tildada'. Primero pensé que me venía a robar y el primer corte me lo dio en el cuello. Yo creía que tenía un arma y cuando me veo sangre digo 'es un corte de un cuchillo'. Entonces me tiro al piso y ahí empezó; no dijo otra palabra que 'hija de puta, hija de puta, calláte'".
"Por favor no hagas eso; no vas a ganar nada", le suplicaba Laura, espantada. Incluso hasta le pedía perdón. "En ese momento no le tendría que haber pedido perdón, pero lo hice para que se calme", explica. La agresora le pegó dos patadas en la cabeza.
Laura pensó que si fingía estar muerta la agresora la dejaría de atacar. Entonces actuó. La atacante le puso los pies sobre el cuerpo y comenzó a moverla de un lado al otro, como queriendo comprobar que la había dejado sin vida. Laura se desangraba.

"PENSABA QUE IBA A MORIR"
"Ella va hasta la cocina y lava el cúter. En ese momento me levanto y grito. Yo me había dado por vencida, pensaba que iba a morir. Tenía todo esto (señala su torso) lleno de sangre", cuenta.
Dice que cuando la agresora la cortaba, ella rezaba. Es que si se iba de este mundo, quería hacerlo en paz. Se había dado por vencida y por eso cree que en ese milagro de sobrevivir estuvo Dios.
Tomó fuerzas y se levantó. Fueron tres gritos de auxilio y cuando quiso llegar a la puerta para escapar, la agresora la tomó de los pelos. "Me pone el cúter y me abre hasta acá (hace un recorrido desde la boca hasta debajo de la oreja). Yo me doy vuelta, me pongo la mano en la boca y comienzo a gritar 'auxilio, auxilio, auxilio'". La agresora la siguió cortando.
Laura buscaba el picaporte de la puerta y aún no entiende cómo no se le ocurrió tomar un cuchillo y enfrentarla. Completamente ensangrentada, buscó un cuchillo con hoja de sierra. Pero no para atacar, sino para abrir la puerta.
"Hija de puta, no te vas afuera porque te voy a matar", le dijo la atacante.
"Tonta yo porque con ese cuchillo la podría haber lastimado pero nunca se me pasó hacer una maldad", confiesa.
Laura tomó su celular y una gran mancha de sangre cayó sobre la pantalla táctil. No pudo llamar. Salió detrás de la agresora y vio que unos hombres la retenían. "Vi toda la secuencia cuando salió corriendo; me dio sueño; me siento y vinieron los señores y me levantaron y me llevaron hasta el Hospital", recuerda.
Laura llegó a la camilla y entre el grupo de los que la recibieron vio que le sacaban fotografías y que uno dijo "lo vamos a subir al grupo de whatsapp de los doctores". Son las fotos de sus heridas que trascendieron en una página de Facebook y que demostraron que la morbosidad no tiene límites.

LA IMPOTENCIA
"Nosotros sentimos impotencia y dolor por lo que dijo el abogado defensor (de la sospechosa). Nosotros de leyes no sabemos mucho. La estrategia del abogado –hacerla declarar a la imputada que ese día estaba en la casa de una amiga y que no protagonizó los hechos– no solo está jugando con mi hija. Tener en Comodoro una mujer así suelta es la inseguridad de cualquier padre", reclama Gabriel.
"Dice que yo la amenacé. ¿Sabes cuánto tiempo estuve yo sin salir a ningún lado? Yo no salía ni a un boliche, ni a comprarme ropa, porque ella me amenazaba a mí. Yo ni la conocía. Yo a todas sus amenazas nunca se las contesté; es más le dije que si era por el tema de David, yo me alejaba pero que no me moleste porque era demasiado molesta. Y que ahora venga a decir que no fue ella... si yo estuve consciente en todo momento", dice Laura.
Contó que la primera amenaza de Nahir Quinteros la sufrió cuando tenía 12 años, solo por comentar en una foto en Facebook de David que por ese entonces era solo su amigo.
"Ella me decía que era gente pesada, que me iba a hacer mierda. Yo nunca le hice nada, nunca le di un motivo para que me haga esto; por eso nunca me la esperé. Era bronca, no sé si son celos porque ella tiene su pareja. No sé por qué me hizo algo así", dice.
"Yo voy a poder estar en paz, cuando sepa que ella va a estar adentro (en prisión). No le deseo el mal a ella. Lo que me pasó no se lo deseo a nadie" dice Laura. La familia de Laura perdonará porque son creyentes. Pero antes quieren Justicia.


Fuente El Patagonico
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