Juan José Aranguren, ex presidente de Shell y asesor decisivo en materia energética de Mauricio Macri, dijo sin pelos en la lengua que el Estado nacional y las provincias -que tienen el 51% de la empresa YPF- deben decidir el modo de administrarla desde el próximo 10 de diciembre, y exigió “un sinceramiento” de las tarifas eléctricas.

Escribe Nicanor Zambrano:

El ex presidente de Shell, la empresa ligada a Holanda y al Reino Unido, es el coordinador energético del frente Cambiemos, que conduce Durán Barba y lidera Mauricio Macri.

Consultado por el destino de YPF en caso de que Macri asuma como presidente, Aranguren respondió que va a “evaluar el plan de negocios de la compañía para poder recomendar o no la continuidad de este tipo de administraciones”.

No es relevante recuperar el autoabastecimiento y la soberanía hidrocarburífera, admitió Aranguren
En ese sentido, manifestó que “no es relevante recuperar el autoabastecimiento y la soberanía hidrocarburífera”.

En la misma línea, Patricia Bullrich –ex dirigente montonera regresada a la derecha- dijo en estos días que volvería a votar contra la recuperación de YPF; lo haría, claro está, representando a empresas como Repsol o Shell, o a quien eventualmente asegure retribuir servicios semejantes a los que brindó a bancos y financieras cuando arrebató el 13% de las jubilaciones.

En entrevista con Canal 26, Aranguren aseguró que “es necesaria una nueva política energética, que tiene que ser una nueva política económica”, expresando que “la sociedad no busca un cambio de personas sino un cambio de sistema”.

El juego de palabras con pretensiones de inteligencia, señala el camino de 1990: neoliberalismo y palos, propiciados por este buen servidor de la corona británica. No puede decirlo públicamente, pero bien podría asegurar que Macri y sus empresarios devolverían de buena gana las Islas Malvinas a Gran Bretaña.

Este asesor que hace meses trabaja en el equipo del candidato presidencial Mauricio Macri, expuso con medido fervor que “YPF es una sociedad anónima, por lo tanto la decisión sobre cómo debe ser su administración la deben tomar los accionistas de esa sociedad”.

En la misma línea, Patricia Bullrich dijo en estos días que volvería a votar contra la recuperación de YPF
Sobre esa base, el hombre de las corporaciones petroleras internacionales especula con decidir desde los accionistas que están por fuera del Estado. ¿Apelarían, como en los días de Patricia Bullrich y De la Rúa, a la Banelco para convencerlos? Toda política de desnacionalización lleva consigo una comisión, diría el poeta popular.

“Desde el punto de vista técnico tiene que analizarse qué es lo que se ha hecho en los últimos tres años a la fecha y evaluar el plan de negocios de la compañía, para poder recomendar o no la continuidad de este tipo de administraciones” aclaró.

Con la manifiesta intención de agasajar neoliberales, Aranguren se anota como posible secretario de Energía en un eventual gobierno de Macri, si este llegara a consolidar los votos que no logró en la primera vuelta electoral.

En este marco, se lanzó entonces al corazón de la cuestión: las divisas. Abogó por “lograr tener un único tipo de cambio y el libre flujo de divisas que entran y salen del país”; punto central para que las multinacionales gobiernen a través de sus empleados impuestos a un gobierno impopular.

Aranguren sería el secretario de Energía en un eventual gobierno de Mauricio Macri
Para ello, exigió “reordenar el sector energético” y de paso criticó las políticas de subsidios del Gobierno nacional: “los subsidios deben ser a quienes los necesitan y no a todos”. Aunque para el hombre, quienes realmente “lo necesitan” son las multinacionales, las corporaciones, la banca y las finanzas internacionales.

Si en 1824, Rivadavia y Manuel García otorgaron a los británicos el empréstito de la Baring Brothers -el país se comprometió por una deuda de 1 millón de libras al 6 % de interés anual garantizadas con rentas y hasta con tierra públicas- Aranguren, Mauricio y Patricia, no dudan en anotarse en la continuidad de aquella entrega.

Manuel Dorrego los llamó “la aristocracia del dinero”: ahí están, otra vez, como los buitres que pretenden que todo esté destruido para ir a olfatear y luego consumir los restos.
Axact

TNC

R1U

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