Ya en Perito Moreno, Santa Cruz. 4.038 Kms corridos desde la salida en La Quiaca. Aunque físicamente cuesta más que antes, gracias al apoyo anímico del equipo y de la gente, en esta última semana logré mantener el promedio de 50 Kms diarios. La ruta se volvió más monótona. Interminable estepa patagónica, largas rectas interrumpidas solo por ocasionales curvas o por el paso de algún río. Abundan mulitas y liebres. Turky, el perrito que nos acompaña desde Salta, corre tras ellas. La gente no deja de sorprendernos, de acompañarnos, de compartir, de correr. Algunos recorren muchos Kms para compartir corridas y experiencias, como el caso de Juan Pablo, Javier, Carlos y Alejandra, corredores de Alto Río Senguel que aparecieron en medio de la nada, lejos de las poblaciones, varios días después de haber dejado Gobernador Costa, y varios días antes de llegar a Río Mayo, o como un grupo de Río Pico que se trasladó a Costa para compartir la salida. Cacho, Carlos, Marta, Gladys, Laura, Alejandra, Nahuel y Marcos, de Perito Moreno, son parte del grupo de corredores “Choique”. Corrieron junto a mi varios Kms. Al llegar al pueblo, ellos nos hicieron sentir parte de su familia. Anoche nos agasajaron con un suculento y cálido asado y luego nos alojaron en el polideportivo municipal, gracias a la gestión de Héctor, el secretario de deportes. Además, nos regalaron muchos víveres, productos de farmacia y hasta vales de combustible aportados por Guillermo de la Municipalidad. No hay palabras para describir su inmensa generosidad. Es casi inexplicable. Compartimos la pasión por correr y por los desafíos, y ellos me dijeron simplemente que ahí esta la explicación. Horas antes de cruzar el limite Chubut – Santa Cruz, se cruzó en mi camino un ciclista llamado Remi. Es francés pero su madre es argentina. Su abuela, que vive en Santiago del Estero, estaba muy enferma. Remi nunca había estado en Argentina, pero sentía la necesidad de conocer a su abuela. Tenía poca plata pero el objetivo claro. Por eso, un día tomó su bicicleta, pedaleó 2.700 Kms hasta Lisboa, abordó el avión más recto y barato hasta México, y pedaleó otros 10.000 Kms hasta encontrarse con su abuela. Con su misión cumplida, luego decidió hacer la ruta 40. Casi a los 4.000 Kms de la ruta nos encontramos y compartimos 40 Kms andando por la ruta, buena parte de noche, el con su pasión por andar en bicicleta y yo con mi pasión por correr. Luego el siguió su camino rumbo a Ushuaia, a un ritmo que duplica el mío. Al día siguiente, hicimos noche junto a un puesto policial. El no sabía que nosotros pararíamos ahí. Sin embargo lo intuyó, y ahí nos dejó un presente: una banda reflectiva para correr o pedalear de noche, con una palabra escrita con marcador.


Ruta 40
Axact

TNC

R1U

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