Gonzalo Miranda -fiscal de la Cámara Oral Federal de Río Gallegos- mantuvo la acusación en contra de cinco marineros que fueron denunciados en el mes de marzo del año 2014 por el delito de violación contra un joven. En su alegato solicitó para los autores del hecho 11 años de prisión, para dos de los tres participe necesarios pidió 9 años y para el tercero 8 años y seis meses ya que consideró que solo hay pruebas que lo vinculan en uno de los tres hechos.

En marzo del año 2014, un joven marinero oriundo de la provincia de Corrientes, denunció en la Fiscalía Federal de Río Gallegos, a cinco marineros por el delito de “violación” cuando se encontraban en el Buque Pesquero “Luca Mario”, hecho que ocurrieron en su camarote. Por este caso los jueces federales de la Cámara Oral Federal -Mario Reynaldi, Jorge Chávez y Alejandro Ruggero- de esta capital juzgaron ayer y hoy, a los marineros –también de Corrientes- que fueron representados por un defensor que viajó desde esa provincia. En la primera etapa se dio a conocer y valoraron las pruebas, como así también escucharon el relato de los testigos, algunos de ellos se hizo a través del sistema de video conferencia. Finalizada esta etapa se paso a los alegatos.

Alegatos

El primero en alegar fue el Fiscal de juicio Gonzalo Miranda quien narró un resumen de lo sucedido y, expuso que el hecho consistió cuando los cinco imputados “abusaron sexualmente en reiteradas ocasiones contra otro marinero, mediante acceso carnal” en hechos ocurridos desde los días 9 al 11 de marzo del año 2014, en ocasión de encontrarse la víctima y los victimarios en el Buque pesquero “Luca Mario” en el camarote Nº 10 que era ocupado por el denunciante.

Cámara Gesell

Siguiendo en este marco, hizo hincapié sobre el relato de la víctima quien a través de Cámara Gesell -realizada el 15 de diciembre del corriente- refirió en primer lugar sobre un hecho de acceso carnal del cual fue víctima en circunstancias que no pudo recordar por encontrarse dormido, aludiendo que esa noche, previo a este hecho, había sido objeto de señalamiento, miradas, comentarios por parte de los imputados. En el marco de su relato, contó que había tomado una gaseosa –coca cola- de una botella que se encontraba por la mitad, en el lugar donde él solía guardarla, no recordando nada hasta la mañana siguiente, cuando se despertó raro, medio mareado, con dolor y ardor en su zona anal.

La víctima también, narró que cuando fue al baño descubrió sangre junto a su materia fecal y, comenzó a sospechar que había sido abusado sexualmente y accedido por vía anal. En este contexto el fiscal, manifestó que este hecho fue relatado a una licenciada donde tampoco la víctima pudo dar datos sobre el hecho en sí, pero si pudo identificar que esta había sido la primera vez, recordando también que al momento de despertarse tenía el botón de su short desprendido.

Luego, recordó un nuevo hecho, cuando se encontraba despierto en su cucheta, donde se subieron los acusados, uno le sacó el pantalón, otro le sostenía la cabeza, otro le sostenía los pies y los restantes le abrieron las piernas, mientras otro de los marineros le tiraba los brazos hacia atrás. Todo esto lo describió la víctima, lo revivió por medio de sus gestos, con los brazos y con su cabeza. En el relato de este hecho, manifestó varias veces que “uno de sus atacantes sacó su miembro y recordó que le dolió un poquito”. Mientras esto sucedía, otro de los victimarios se sentó mirando hacia la puerta vigilando que no ingrese nadie y así se dieron varios hechos más.

Pruebas

Por otro lado el fiscal, habló sobre las pruebas reunidas en las causas y, manifestó que la víctima brindó un relato certero: “los que estuvimos en este debate pudimos visualizar los hechos de una manera que al comienzo no hubiéramos podido y justamente la celebración de la audiencia donde se puede controlar la prueba y habiéndose garantizado el derecho de la defensa y las partes, es que hoy podemos llegar a la certeza de que estos hechos ocurrieron”.

Además, se refirió a las declaraciones e informes de los profesionales que desfilaron por la sala de juicio: “en particular me permito decir que de la totalidad de los testimonios hemos podido concluir que la víctima no reviste una enfermedad mental, no es un psicópata y no fabulo en ninguno de sus relatos. Todos los profesionales han explicado que en base a su ciencia puede determinarse en varios criterios la veracidad de un relato y esto se ha verificado con los signos traumáticos que aún persisten en la víctima”.

Agregó que el testimonio de la doctora Rivero –psiquiatra y especialista en este tipo de caso-, fue quien entrevistó a la víctima y lo acompaño por seis horas el día posterior que arribó a Río Gallegos y si bien no realizó una pericia de especialidad, durante ese tiempo pudo establecer diversas circunstancias en relación a la situación que estaba atravesando la víctima, además señaló que no era un caso donde el joven evidenció estar mintiendo, no observó signos de un psicópata y aseguraron que las mentiras en un caso de abuso se detectan fácilmente.

Por otro lado la especialista explicó las preguntas de la defensa, donde expuso que la mentira podía tener dos razones, es decir un interés o venganza, señalando que en este caso no existió ninguna de estas circunstancias, e hizo hincapié en la gravedad de los hechos que estaba manifestando la víctima y en la conducta que él mismo evidenciaba cuando ella lo conoció.

Más adelante, indicó que este tipo de hechos traen aparejado conductas auto agresivas e ilustró claramente cuando les señaló al Tribunal que los casos de agresión sexual dan lugar a la noche negra del alma y en la situación de la víctima fue evidenciada por los testimonios de los marineros que lo acompañaron en su trabajo y así lo declararon a través del sistema de video conferencia. Señalando, especialmente a uno de los testigos que compartió con la víctima toda la marea quien en su relato, expresó como cambio a bordo del barco, ya que fue la propia víctima quien contó las expectativas y la ilusión que tenia de conseguir trabajo, seguir los pasos de su hermano y poder sustentar a su familia. Pero su estadía en el barco se convirtió en una pesadilla y en su noche negra del alma dejó de comer, de dormir, de trabajar y esto ocurrió en el marco de un hecho que conforme al testimonio de los profesionales no fue un hecho más, ya que la víctima paso por una situación muy grave, que puso en riesgo su vida.

Pericia psicológica

En cuanto al resultado del informe de la pericia psicológica que se le hizo a la víctima se conoció que los profesionales analizaron su discurso y, dijeron que su relato era coherente, concordante y no observaron ningún indicador que hiciera pensar que la víctima fabulaba.

En este contexto el Ministerio Público Fiscal tuvo en cuenta el testimonio de las doctoras que participaron de la Cámara Gesell: “Ellas fueron muy claras con respecto a los parámetros que utilizan para verificar la veracidad de un relato. Donde una de ellas explicó que de los 20 criterios de valoración de las reglas cbca –Análisis de contenido basado en criterio- el mismo busca evaluar el grado de credibilidad de los testimonios de niñas y niños víctimas de abuso sexual, en la víctima el mismo llegó a un parámetro de 18 y 19 lo que demuestra que de ninguna manera fabulo o mintió. ­­­­

Penas

Por todo lo expuesto el fiscal mantuvo la acusación y, pidió la pena de 11 años para dos de los cinco marineros por encontrarlos autor penalmente responsable del delito de: “Abuso sexual doblemente agravado por haber sido cometido mediante acceso carnal y por el número de personas intervinientes reiterado en una oportunidad en grado de autor y partícipe necesario”. En tanto para los otros dos pidió la pena de 9 años por el delito de: “Abuso sexual doblemente agravado por haber sido cometido mediante acceso carnal y por el número de personas intervinientes reiterado en una oportunidad en grado de partícipe necesario” y para el restante solicitó la pena de 8 años y seis meses de prisión por el delito de: “Abuso sexual doblemente agravado por haber sido cometido mediante acceso carnal y por el número de personas interviniente en grado de partícipe necesario”.


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