Esteban Quispe es el denominado creador del “Wall-E boliviano”. A sus 16 años es todo un genio y orgullo para su país.

El muchacho vive en Patacamaya, lugar donde hay gran cantidad de aymarás, a 100 kilómetros de La Paz en Bolivia. Hace un tiempo se dedicaba a cambiar las luces de sus autos de juguetes, pero de un día para otro comenzó a hacer robots; y sólo con desperdicios.

Su gusto por la robótica comenzó a los 10 años, cuando hizo un auto de madera junto a su padre; le pusieron luces y un interruptor para poder apagarlas.




Esteban junto a su papá Martín y su mamá Teresa.

Entre los circuitos en desuso y basura electrónica que tenía en su casa, Esteban sacó su otro invento: un cartón plegado con un circuito de luces que parpadean de derecha a izquierda.

Esteban vende sus creaciones y con ese dinero, aparte de ayudar a su familia, crea nuevos circuitos y robots.

Según el director general de Ciencias y Tecnología del Ministerio de Educación de Bolivia, Roberto Sánchez, el joven es brillante y proviene de una familia humilde.



Este es el robot Wall-E

El robot que ha llamado Wall-Ekitt, por su parecido al personaje de Disney Wall-E, es el último invento. Éste puede mover sus brazos, trasladarse de un lado a otro, y detectar y evitar obstáculos.

“Ahora estoy trabajando en una forma de controlarlo desde mi celular. Wall-Ekitt es mi compañerito”, cuenta.

Esteban también es dirigente estudiantil de su colegio y recibió varios reconocimientos. Este año saldrá de la secundaria y espera optar a una beca para seguir estudiando robótica.

Acá podés ver a Wall-E en acción.



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TNC

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