Luego del hundimiento del barco chino en Puerto Madryn no es la primera vez que se relacionan banderas chinas con barcos dentro de límites ajenos
Una flota de barcos no registrados bajo banderas del Sudeste Asiático azota las costas argentinas; el patrón se repite en otras partes del mundo.

El calamar Illex argentinus es el objetivo principal de los buques ilegales que surcan las aguas argentinas. Son unos pequeños cefalópodos -de unos 30 centímetros- que se alimentan de plancton y viven frenéticamente en periodos de vida relativamente cortos, de dos años aproximadamente.


Se reproducen rápido y por eso la pesca no supone especialmente un riesgo para su supervivencia. Cuando la captura en los mares asiáticos fracasa, las flotas se trasladan hasta el Atlántico Sur para recuperar la faena perdida.

La gallina de los huevos de hojalata

Muchos pensarán que este calamar vale su peso en oro. Nada más lejos de la realidad. "El kilo de calamar no creo que llegue a los veinte centavos de dólar. Si el buque llenara la bodega, nadie a bordo se haría rico. Pero como actúan en la ilegalidad y no pagan los cánones, le sacan rentabilidad", contó a DW Guillermo Caille, oceanógrafo y responsable de la ONG Patagonia Natural.


El bajo precio se cubre con la cantidad y el bajo coste de lo invertido. Esa es la base de la pesca no regulada y el detonante de una batalla de precios contra la que muchos otros pescadores no pueden competir.

Una flota ilegal con banderas chinas

Desde un punto de vista objetivo, no se debería atribuir un delito tan extendido a una sola nación. Al final pagan justos por pecadores. Sin embargo, no es la primera vez que se relacionan banderas chinas con barcos dentro de límites ajenos. Y es que según parece, el gigante oriental, ahora en expansión, requiere de mucha más cantidad de pescado para alimentar su mercado voraz.

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