YPF está empezando a transitar un camino que desembocará en una profunda reestructuración. Miguel Galuccio dejará su cargo de presidente y CEO de la mayor petrolera del mercado el próximo 29 de abril, cuando se realice la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas. Pero su salida está lejos de representar un mero cambio de nombres en la conducción de la empresa. Por el contrario, abrirá un proceso que promete no sólo modificar quirúrgicamente su organigrama gerencial, sino también resignificar la cultura organizacional de la compañía.
Algunas efigies de los cambios que se avecinan ya están definidos: Miguel Gutiérrez asumirá como presidente. Hizo carrera en el banco JP Morgan –se desempeñó durante más de una década como director global de Mercados Emergentes– y, proveniente del Rohatyn Group, Gutiérrez aspira a llevar adelante una reestructuración en la mayor empresa del país similar a la que implementó en Telefónica entre 2001 y 2003. Su agenda se apoya sobre tres grandes pilares: a) el fortalecimiento de un gobierno corporativo que, en la práctica, implicará el recambio de varios vicepresidentes del management actual; b) la eficiencia, con un marcado control de gestión, en recortes de gastos e incremento de la productividad; y c) la creación de valor aguas abajo del segmento de upstream, en el segmento de retail y comercialización de energía. Gutiérrez es un convencido de que en YPF hay múltiples oportunidades de negocios que aún no se han usufructuado. “Unlock value”, como lo definió con ejecutivos que lo han tratado desde que asumió como director, en diciembre del año pasado. Curiosamente, es un término que también utilizó Galuccio.
Gutiérrez será el vínculo con un eslabón de la política, en particular con el ala “eficientista” del Gobierno, representado por los vicejefes de Gabinete Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, los mayores impulsores de su designación en YPF. Gutiérrez también mantiene buena relación con otros exponentes de peso del PRO, como Francisco “Pancho” Cabrera y Guillermo Dietrich, ministros de Producción y Transporte respectivamente.

Concurso

El directivo estará abocado en los próximos 40 días a la elección del próximo CEO de YPF en reemplazo de Galuccio. Integrará el Comité de Nombramientos y Remuneraciones –junto con el propio Lopetegui y Juan José Aranguren, ministro de Energía y Minería– que realizará un concurso internacional para elegir al personal más idóneo para el cargo. Gutiérrez estará a cargo de ese proceso en el día a día. Su prioridad es que el elegido sea un argentino, pero no descarta que –de no aparecer un ejecutivo local de prestigio– se apele a un profesional de otra nacionalidad. Aranguren, por su parte, es partidario de elegir un profesional formado en la ingeniería, pero a priori el ex titular de Shell parece contar con más capacidad de bloqueo que de proposición. La elección quedará en manos de la

“Se trata de imprimirle a YPF una modernización desde la estética y el funcionamiento del mundo corporativo, en desmedro de su identidad como organización política que se construyó tras la reestatización llevada a cabo por el kirchnerismo.”

mesa chica del Gobierno y, en última instancia, del presidente Mauricio Macri. Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, uno de sus alfiles en el ámbito legal, monitorea desde una silla en el directorio posibles cambios en el estatuto de la compañía y en su andamiaje legal.
En la nómina de elegibles como futuro CEO figuran Javier Rielo, ex director de la francesa Total, que cuenta con el respaldo de empresarios locales de la industria petrolera; y algunos directivos actuales de YPF, como el CFO, Daniel González, que tenía chances de asumir como CEO interino para liderar la transición, y Carlos Alfonsi, vicepresidente de Downstream, que cuenta con el visto bueno de Aranguren. Fernando Giliberti, VP de Planeamiento y Desarrollo de Negocios, intenta sumarse a esa lista, aunque sus chances no parecen reales. Entre los argentinos que ocupan altos cargos jerárquicos en el exterior, figuran nombres disímiles como Héctor González Gómez, actual CEO de Repsol Sinopec en Brasil, que se desempeñó como director de la unidad de negocio Oeste de YPF hasta febrero de 2011; y José Astolfi, del agrado de una línea de viejos ypfianos con cierta llegada al Gobierno.

Nuevo enfoque

Al margen de los nombres propios, lo cierto es que YPF encarará una intensa lavada de cara. Amparado en un relanzamiento bajo los anales del gobierno corporativo, el macrismo prevé cambiar a buena parte de los actuales integrantes del Directorio.

“El upstream se reorientará hacia el mejor aprovechamiento de desarrollos de gas, el principal insumo de la matriz energética. La petrolera encargó el año pasado un trabajo en esa dirección a la consultora Mackinsey, que detectó algunos proyectos estratégicos.”

A priori, la intención es desplazar a los ejecutivos que hoy ocupan un sillón en el órgano de control, como Alfonsi, González, Fernando Dasso (Recursos Humanos), Sergio Afronti (Servicios Especiales) o Giliberti. Y convocar a empresarios y reconocidos ejecutivos de otros sectores que puedan aportar una mirada exógena pero nutritiva del escenario actual.

Se trata de imprimirle a YPF una modernización desde la estética y el funcionamiento del mundo corporativo, en desmedro de su identidad como organización política que se construyó tras la reestatización llevada a cabo por el kirchnerismo. Se estima, en ese sentido, que la capacidad de negociación de la petrolera con las diferentes fuerzas vivas de la sociedad política (gobernadores, sindicalistas, intendentes de localidades petroleras y líderes sociales) se verá definitivamente reducida y será reencauzada a través de canales gubernamentales de la gestión.

Todo hace pensar que la etapa de un CEO con amplia autonomía para tomar decisiones –como José Estenssoro y, en menor medida, Miguel Galuccio– ha llegado a su fin. Lo que viene es una YPF que se seguirá destacando por su peso específico en la industria –representa casi un 36% de la oferta de hidrocarburos y un 50% del mercado de combustibles–, pero no por incidir en el diseño de la política energética del Gobierno, como sucedió en la administración de Cristina Fernández de Kirchner. Esos menesteres se definirán en la cartera que conduce Aranguren.

Oportunidades

cuadro11A tono con la tendencia internacional, 2016 será un año de recorte para YPF. El Capex previsto para este año ronda los u$s 4.400 millones, un 26% menos que en 2016(alrededor de u$s 60.000 millones). Un elemento que da cuenta del enfriamiento de la relación entre la petrolera y la Casa Rosada es el delay para cubrir un rojo de u$s 1.400 millones que el Estado adeuda ala empresa en concepto de subsidios a la producciónincremental de gas (Plan Gas). En teoría, ese compromiso iba a ser saldado mediante la emisión de bonos del Tesoro (Bonar 2018) durante marzo, pero por ahora no hubo novedades al respecto.

En ese marco, el upstream se reorientará hacia el mejor aprovechamiento de desarrollos de gas, el principal insumo de la matriz energética. La petrolera encargó el año pasado un trabajo en esa dirección a la consultora Mackinsey, que detectó algunos proyectos estratégicos. Gutiérrez deberá nombrar a un nuevo titular del área, dado que la salida de Jesús Grande, VP de Usptream, es casi un hecho tras el duro enfrentamiento mediático que mantuvo con Guillermo Pereyra, líder del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, el más importante del país.
Una de las apuestas de la nueva gestión es la creación de la vicepresidencia de Gas y Energía, que funcionará bajo el mando de Marcos Browne, fundador de Gas Meridional, una de las mayores comercializadoras de gas del país. Su función, básicamente, consistirá en fundar nuevas oportunidades en la cadena de valor del gas y la electricidad. Browne, un ingeniero egresado del ITBA que cuenta con el respaldo de algunos ejecutivos de la actual gestión (en especial de González y del propio Galuccio), buscará maximizar la rentabilidad de la petrolera en el eslabón final de la cadena mediante de la firma de contratos conindustrias, grandes usuarios y nuevos emprendimientos productivos. También estará a cargo de la expansión de la empresa en el negocio de generación de energía, en particular en algunos proyectos de energía renovable, como el parque eólico que prevé instalar en Manantiales Bher, un yacimiento en Chubut.
Su visión coincide con la de Gutiérrez, que entiende que hay mucho valor en la cadena de retail que controla YPF. En ese territorio del downstream se apoyará buena parte de lo que viene para la mayor petrolera del país. ℗
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