La importación de petróleo amenaza con hacer caer la producción local.
El precio desdoblado en Argentina surgió para apuntalar la producción en tiempos en que la baja del crudo hace estragos en el mundo. Sin embargo, desde las operadoras alertan sobre el punto de colapso de la planta almacenadora de Bahía Blanca, ya que las refinadoras estarían optando por importar crudo a menor valor. Esto enciende las alertas en la producción y los puestos de empleo.

La producción de petróleo en Neuquén y parte del Golfo San Jorge se ve hoy amenazada no por los reclamos gremiales sino por la actitud de las refinadoras que estarían supliendo parte de la demanda habitual con importaciones de crudo, aprovechando el bajo precio internacional.
El Gobierno Nacional desde que asumió su gestión realizó una apertura de importaciones que se suponía debían estar protegidas para ciertos sectores. Pero pese a que mantuvo la política de precio desdoblado con un valor más alto a nivel interno y subsidia parte del barril de exportación, no limitó las importaciones de crudo del exterior.
Por lo que en suerte de un efecto boomerang, la producción ahora se ve amenazada por la caída de la demanda de petróleo interno y amenaza con hacer colapsar la planta almacenadora de Bahía Blanca.
Hasta hace unos seis meses el petróleo Medanito era el más requerido por las refinadoras locales (YPF, Shell, Axion Energy, Petrobras y Oil), detrás venía el del Golfo San Jorge. Ahora el escenario es a la inversa: existe una sobreoferta.
Así el acopio de producción llega en algunos casos hasta un 15% por la falta de compradores en el mercado. Esto, según indica el portal especializado elinversoronline.com, trajo aparejado que se cayeran varios contratos de ventas a refinadores y se entraría en una competencia de precios para tratar de retener su cuota de mercado.
Menos producción
La terminal de almacenaje de Bahía Blanca –operada por Oiltanking, donde confluye el oleoducto de Oldelval proveniente de Neuquén con el crudo que se extrae en el Golfo San Jorge- está al límite de su capacidad, por lo que las petroleras advierten que si la situación se extiende en el tiempo deberán reducir su producción de crudo.
En la práctica, eso se traducirá en menores inversiones, algo que el Gobierno pretendía evitar con el mantenimiento del precio desdoblado. Menos producción significa menos empleo.
Lo cierto es que la terminal puede acopiar 18.000 metros cúbicos (m3) de crudo y hoy está al límite de su capacidad.
Según se aseguró el problema de fondo combina varios factores. El principal es la incidencia en el incremento de las importaciones de crudo y también de combustibles líquidos, al tiempo que la demanda de naftas y gasoil en el mercado también ha caído, debido a la recesión económica.
Según se supo, en el primer trimestre de este año se incrementó considerablemente la importación de petróleo crudo y de combustibles líquidos a pedido de las refinadoras. En febrero se importó un cargamento de crudo proveniente de Nigeria y en mayo llegará otro. También se dio luz verde para importar un pequeño volumen de naftas (más de 50.000 m3 en el primer bimestre), algo que durante el año pasado no había ocurrido. Todo eso cuando la demanda de naftas está estancada y la de gasoil cayó cerca de un 3% en este trimestre.
Las refinadoras señalan que defienden su negocio, ya que con el precio internacional por debajo de los 40 dólares, hoy es más rentable traer crudo y derivados del exterior que comprarlos en el mercado local, donde el barril tiene un precio medio de 60 dólares. Los productores, por el contrario, sostienen que es una contradicción implementar una política de precios sostén en el mercado interno y al mismo tiempo avalar la importación de crudo y derivados, y a todas luces tienen razón. (LOA-El Inversor Online)
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