El perfil bajo nunca fue lo suyo. Hay gente que se siente cómoda en el anonimato, hay otra que no. Guillermo Eduardo Fernández es de aquellas personalidades con una boca más grande que lo que su cerebro puede controlar. No es ni Guillermo, ni Eduardo: es el Ñoqui. Simple como eso.

José López tirando millones de dólares en un convento fue el final para él y para un grupo de roedores que se transformaron en millonarios a costa de la teoría del derrame mal entendida: yo robo todo lo que puedo y cuando yo no puedo más te toca a vos. Al Ñoqui, no le dicen ñoqui por su falta de apego al trabajo. Se ganó ese apodo por su bravuconería en la adolescencia riogalleguense. Tenía una frase de cabecera hasta que sus amigos se cansaron y le dijeron: "Dale, mostrala". Y quedó Ñoqui para siempre

El Ñoqui creció en Santa Cruz a la sombra del grupo de José López. El primero en echarlo fue, irónicamente, Néstor Kirchner. Corrían los noventa, Fernández ocupaba un puesto menor en la empresa de servicios públicos de la provincia y el entonces gobernador se enteró que el Ñoqui hablaba pestes de él en una mesa -la del odio- de la ex confitería Carrera de Río Gallegos (hoy ya no existe). Fernández se quedó sin trabajo poco tiempo, porque ahí apareció la mano salvadora de José López, que en ese momento ya manejaba parte de la obra pública de Santa Cruz desde el Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de la provincia (IDUV). Fernández se mantuvo como vocal del directorio del IDUV hasta el 2003, cuando López y Julio De Vido asumieron en el ministerio de Planificación.

El Ñoqui se constituyó como el hacedor de las trampas de José López y con ello creció su patrimonio a pasos agigantados. López le dio un cargo formal y lo designó en el Consejo de Administración del Fondo Fiduciario de Infraestructura Regional. No duró mucho y luego del Caso Skanska, dio un paso al costado, junto al segundo de su socio, Raúl Rodríguez, ex funcionario santiagueño y quien fuera segundo de López en Obras Públicas. Ambos quedaron salpicados por Skanska, cuando la constructora sueca reconoció en sede judicial que pagó sobornos. Su compañero de aventuras en esa trama fue otro hombre cercano de López: el contador Andrés Galera, dueño en los papeles del millonario chalet donde vivía López. Con el caso Skanska en todos los diarios, Fernández se recluyó en Santa Cruz y creó: NyC Sur Propiedades Construcciones SA, Andes Consultora, Inmobiliaria Los Andes, Andes Food y GGG Gas SA. Al mismo tiempo, desde las sombras, nunca dejó de manejar la constructora Rodalsa, una pequeña empresa de Río Gallegos que creció de manera exponencial con la ventaja de poder quedarse con los contratos de obras pequeñas. Cuando las obras eran más grandes, y la espalda que se necesitaba era más fuerte, el socio también lo era: Austral Construcciones de Lázaro Báez. Junto a él y Rodalsa estaba, también fuera de las luces, Mario Vidal, un ex funcionario de Néstor Kirchner en la provincia, que falleció hace un par de años.

"Dale, terminemos con esto que este dique es más chico que la pileta que me estoy haciendo en Madryn", cuentan que llegó a decir Fernández en plena discusión por la construcción de un dique en la zona norte de la provincia. Así hablaba y así se manejaba. Hoy vive en una mansión en el country Ayres de Pilar, mismo lugar en el que tiene de vecinos a Claudio Uberti, ex titular del OCCOVI y protagonista del escándalo de la valija de Antonini Wilson, y al financista Ernesto Clarens, procesado en la Ruta del Dinero K. También junto a su mujer, Silvana Piñero, tienen un piso en Terrazas del Yacht, un edificio de lujo sobre la calle Juana Manso 495 de Puerto Madero.

Con distintos socios, Fernández se quedó con el control de franquicias gastronómicas en Río Gallegos y Caleta Olivia, mientras que su sociedad con López le dio otros negocios. Con Andes Consultora se adjudicó licitaciones millonarias en La Rioja y Santiago del Estero. El año pasado, antes del final de la gestión kirchnerista, se le adjudicó a la consultora de Fernández un proyecto por más de 2 millones de pesos, como parte del proyecto del embalse El Sauzal. El Ñoqui no fue ningún improvisado para asociarse: para conformar Los Andes eligió a Raúl Rodríguez, su ex compañero de aventuras en Planificación. En Santiago también formaron parte del millonario y faraónico proyecto de las "Torres Gemelas" y en 2015 se le entregó un contrato por ser "único oferente" de la megaobra "Data Center", que tuvo la aprobación del mismísimo De Vido. Las célebres Torres Gemelas santiagueñas tuvieron un costo superior a los 500 millones de pesos y De Vido fue denunciado y es investigado por la Justicia Federal por esa obra. Los escribanos que se encargaron de dar fe a la constitución de Andes Consultora son los mismos que lo hicieron con Northville, la empresa de Lázaro Báez utilizada por él para justificar el dinero de La Rosadita: Matías José Hierro Oderigo y María Cecilia Zucchino. Según los registros a los que accedió Infobae, Consultora de Los Andes tiene como domicilio Maipú 311, en la ciudad de Buenos Aires, mismo edificio donde figura Propyme, la controvertida financiera y mutual de Guillermo Greppi, vinculado al segundo del ex secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y a quien se le secuestró un millón y medio de dólares en un allanamiento en su domicilio hace poco más de un mes.

Hace una semana, Fernández cerró sus perfiles públicos en las redes sociales, mientras la parlamentaria del Parlasur, Mariana Zuvic, lo señaló como testaferro del detenido ex secretario de Obras Públicas: "Cuando hablamos de José López también tenemos que señalar a Guillermo Fernández, el 'ñoqui Fernández', otra persona que se ha enriquecido en forma impresionante de la mano de José López y que también sería el testaferro, no solo de Julio de Vido, sino también de López". Fernández no tenía problemas en mostrar sus viajes por Europa, Asia o el uso indiscriminado de aviones privados.

En 2011, el diario Perfil realizó una investigación en la que señala que López contrató a la consultora de Fernández y Rodríguez para la planificación de la construcción de un dique en La Rioja. Planificación le otorgó a sus ex funcionarios un negocio por medio millón de pesos. Hoy nadie sabe dónde está el Ñoqui, lo que sí descartan es que de mantenerse esta coyuntura tampoco aparezca el 29.

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