Lleno de proyectos. Santaolalla es uno de los productores más buscados a nivel mundial. EL INFORMADOR / R. Tamayo
El afamado productor confiesa su amor por los sonidos en entrevista con este medio, al tiempo que adelanta sus planes para el futuro

GUADALAJARA, JALISCO/Mexico (30/MAY/2016).- Desde la cumbia villera hasta la música de cámara. Esas son las preferencias de Gustavo Santaolalla, el músico y productor argentino que reflexiona sobre el presente de la industria sonora, el porvenir de las nuevas y consagradas bandas y el impacto que su contenido tiene sobre el público.

De visita en Guadalajara durante la Festival Internacional de Música FIM Pro, Santaolalla, ganador en dos ocasiones del Premio Oscar, dos Globos de Oro y 17 Grammys, explicó que las preferencias musicales no determinan el nivel de intelecto de cada persona, pues para él, la música no debe catalogarse como buena o mala, interesante o aburrida, sino como bien o mal hecha a nivel composición y producción.

Santaolalla no nada más charló sobre el trabajo a contrareloj que tiene con el tapatío Guillermo del Toro para una exposición especial en el Museo de Los Ángeles —para finales de julio—, también ahondó en las urgencias de la industria, las necesidades actuales del público virtual y de las sombras y erróneas perspectivas que distintos géneros musicales como el narcocorrido, reggaetón o la cumbia cargan ante la condena que expertos, críticos y audiencia ejercen para demeritar el esfuerzo e ingenio de sus creadores que rompen con el protocolo de la música “interesante o propositiva”.

“Para mí no hay música basura. En todos los géneros hay música buena. Calificar el intelecto sólo por tus preferencias musicales puede ser quizá una aproximación, pero yo disfruto de toda la música, me encanta la cumbia villera y no sé si eso califica mi intelecto, también me gusta Björk”.

Santaolalla opinó sobre las canciones y géneros que hacen apología del delito, como ejemplo expuso el impacto que los narcocorridos tienen al retratar las realidades que se viven que, sin aplaudirlos ni juzgarlos, para él representan contenidos que dialogan directamente con la sociedad sobre panoramas que son imposibles de ocultar.

“La música se divide en dos categorías, buena o mala, los géneros no son importantes. Hay buena polka y mala, hay buena alternativa y también mala. El arte en general es una expresión, es una manera que tiene el hombre de reorganizar la realidad. El arte expresa nuestra vida y parte de la vida es la violencia. El tipo que hace una canción que hace apología de la violencia es porque vive una realidad, es lo le toca vivir, esas canciones son reflejo de nuestra realidad y son válidas. No me parece que hay que censurarlas ni tampoco hay que abrazarlas”.

El sonido lo es todo

Gustavo Santaolalla puntualizó que más allá de preocuparse por las nuevas plataformas de difusión de la música vía internet o rescatar la venta de discos físicos, la urgencia es seguir apostando por generar buena música y que el público sea quien decida los formatos en los que consume los proyectos.

“Hay que producir música que sea relevante, que de alguna manera represente y conecte con el público, ese es el reto más importante. Lo demás es un proceso de transición, hay una dispersión en los formatos y plataformas, eso es una cuestión natural y se va unificando, eso lo vimos un poco con la muerte del CD, la llegada de iTunes, comprar tracks en internet y que también va desapareciendo por el streaming. Todo cambia a mucha velocidad que es muy difícil saber lo que hay qué hacer”.

El peligro de la oferta masiva

Santaolalla no se considera un experto en los movimientos e intereses maniobrados por las grandes disqueras, sino un músico preocupado por descubrir propuestas relevantes que se distingan del resto de la oferta y no sólo sean el resultado de una avalancha masiva sin estructura ni futuro.

“Ahora también se produce mucha música masivamente, que tiene un carácter disperso son como un plato de plástico, que se utilizan y se tiran, son desechables”.

“Todo esto ocurre hasta cierto punto. Para lograr los niveles de calidad óptimos, aunque seas un músico que hace todo desde tu casa, o te tienes que convertir en un ingeniero increíble y eso te lleva a ser profesional aunque no hayas ido a estudiar o de todos modos tienes que acudir con un profesional, eso es si realmente quieres crecer. En el nivel de excelencia que se busca en el profesionalismo”, remata.

Planes sin parar

Gustavo Santaolalla reveló que actualmente se encuentra en pláticas para concretar el próximo material de Café Tacvba e ir seleccionando canciones pero sin fechas definidas para un lanzamiento oficial.

También destacó que ya se avanza en el musical del Laberinto del Fauno junto al cineasta tapatío Guillermo del Toro, con quien también alista todo un despliegue sonoro para musicalizar la exposición “En casa con los monstros” que el creador de “El espinazo del diablo” hará en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles compartiendo 500 piezas entre maquetas, dibujos y artículos de colección, además de proyectar cintas emblemáticas de su carrera como “Cronos” y “Pacific Rim”, entre otras.

Gustavo Santaolalla puntualizó que hasta el momento no ha concluido la sonorización que brindará a cada una de las salas temáticas que Del Toro tendrá en la exposición que arranca a finales de julio y culminará en noviembre.
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