El ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, estimó ayer que “antes de fin de año se comenzará a trabajar en la construcción de las dos centrales hidroeléctricas (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic) en el río Santa Cruz”, y que “a principios de 2017 arrancaría la construcción de la central nuclear Atucha III”.
Cabe recordar que en paralelo con el acuerdo alcanzado en Cancillería con la República Popular China, se había indicado que la obra se reiniciaría en septiembre y antes, cuando se decidió poner “en revisión” el proyecto, allá por el mes de enero, se planteó que en mayo se podrían retomar las actividades en los campamentos.
En rueda de prensa, el funcionario ratificó que las represas hidroeléctricas serán de una potencia menor a la proyectada originalmente (pasando de 1.740 megavatios a 1.350) por el gobierno de Cristina Fernández, aunque advirtió que “el proyecto está siendo revisado en sus aspectos técnicos y económicos”, pese a que la propuesta de los cambios ya fue presentada a China y se entiende que ya se acordó al respecto con dicho país en el viaje que concretó Susana Malcorra a principios del mes de mayo.
Aranguren también admitió la necesidad de estas obras para incrementar la oferta de energía en el país y refirió que en el caso de Atucha, “debe definirse cuál será la tecnología del reactor, aunque lo más probable es que sea del tipo Candú, y aspectos financieros”, con recursos que serán aportados por empresas chinas.
Precisamente ambos temas fueron tratados en las últimas semanas por la canciller argentina Susana Malcorra y el embajador argentino en China, Diego Guelar, con altas autoridades del país asiático y además está prevista una visita del presidente Xi Jimping a la Argentina en el primer trimestre de 2017.
Respecto de las hidroeléctricas, Aranguren refirió que “estamos evaluando aspectos ambientales, como la afectación del glaciar Perito Moreno, y discutiendo con la UTE (Unión Transitoria de Empresas, Electroingeniería-Gezhouba-Hydrocuyo) adjudicataria de las obras cuestiones técnicas y financieras, además de la interconexión al sistema nacional”.
La central Néstor Kirchner fue proyectada con una potencia de 1.140 megavatios, una altura de 70 metros y estaba compuesta por 6 turbinas Francis, pero quedará, con los cambios, con 4 turbinas y, por ende, con menos capacidad de generación. En tanto que la central Cepernic se proyectó con una capacidad instalada de 600 megavatios, 45 metros de altura y la casa de máquinas estaría compuesta por 5 turbinas Kaplan, pero quedará con tres.
Asimismo, Aranguren explicó a la prensa que “ya se resolvió con la Provincia que esta no será operadora de las centrales y que recibirá regalías por la utilización del recurso por parte de un concesionario operador que disponga el Estado Nacional”.
Esta última afirmación del ministro de Energía es justamente el acuerdo que Santa Cruz está obligada a firmar para que la obra avance. De hecho, el mismo había sido entregado, en una reunión realizada a fines de abril, al vicegobernador Pablo González para que lo rubricara la gobernadora y luego fuera ratificado por la Legislatura.
Para ser ratificado, el convenio debe ser firmado por ambas partes, por lo que la Provincia devolvió el acuerdo para que lo rubricara el Gobierno Nacional y así regresara a Santa Cruz para la ratificación parlamentaria, pero además necesita que una copia del mismo sea girada al Congreso Nacional, que también deberá ratificarlo.
Ayer en el brindis, Pablo González se refirió a este tema y aseguró que hasta la fecha dicho convenio “aún no se nos ha mandado”, aclarando que “esto atrasa el inicio de esta obra fundamental”.
Aclaró que “se lo pedimos la semana pasada al ministro en dos oportunidades, cuando nos encontramos por el tema del gas y al día siguiente, en la firma del acuerdo entre Enap Sipetrol e YPF, nos dijo que sí, sí, sí, que ya lo mandaría, pero hasta ahora no llegó nada”.
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TNC

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