La mandataria brasileña aseguró que el principal motivo del golpe de Estado en su contra es detener la candidatura del líder del PT a la presidencia.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró este jueves que el exmandatario y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, será el candidato presidencial para el 2018.

En una entrevista con la revista francesa L'Express, Rousseff explicó que la candidatura de Lula es la principal razón para el golpe de Estado en su contra, disfrazado de un juicio político (impeachment), que la mantiene separada de su cargo por 180 días y busca destituirla.

"Es la principal razón del golpe de Estado: evitar que Lula se presente a la Presidencia; hoy en día, a pesar de todos los intentos de destruir su imagen Lula sigue estando entre las personas más amadas, te aseguro que se presentará en las próximas elecciones", aseveró Rousseff.

Lula da Silva ha reiterado en varias ocasiones que mientras reciba más provocaciones de sus adversarios, que intentan vincularlo a la trama de corrupción de Petrobras, se aumentan las posibilidades de que se postule como candidato a las elecciones presidenciales de 2018. Sin embargo, esto no ha sido confirmado por el exmandatario de forma definitiva.

Rousseff, en la entrevista con L'Express, recordó que no cometió ningún delito de responsabilidad y que expresidentes brasileños realizaron las mismas maniobras fiscales de las que a ella se le acusa.

"No soy el primer presidente en hacerlo, (el expresidente) Fernando Henrique Cardoso aprobó 23 decretos similares, en realidad (la acusación) tan solo es un pretexto", dijo en referencia al juicio político en su contra por supuestos delitos fiscales.

En contexto

Dilma Rousseff está suspendida por la Cámara Alta brasileña mientras se estudia si es somerida a un juicio político por supuestamente haber maquillado los fondos públicos.

Un informe elaborado por técnicos del Senado brasileño señaló el pasado lunes 27 de junio que no existen pruebas de que Rousseff participara en las maniobras fiscales, que supusieron una de las causas que llevaron la apertura del juicio político.

En mayo, el Senado de Brasil votó a favor del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, por lo que fue separada de su cargo por un período de 180 días.

Para que Dilma pierda definitivamente la jefatura del Estado se requeriría el apoyo de 54 de los 81 miembros de la Cámara alta.

Esta maniobra de juicio político es interpretada por los analistas como un golpe de Estado parlamentario contra el Gobierno progresista, y un atentado feroz contra las políticas sociales.
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