Hugo Yasky y Pablo Micheli fueron los principales oradores del acto con duras críticas al gobierno de Macri. Remarcaron la necesidad de “la unidad del movimiento obrero para enfrentar a la derecha”.











“Esta es la Plaza de la dignidad”, bautizó el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, a la concentración de ayer en Plaza de Mayo que unió a varios sindicatos y organizaciones sociales y políticas. Con la reapertura de paritarias, el cese de los despidos y el rechazo al bono de fin de año pactado entre la CGT, el Gobierno y el sector empresario como consignas principales, miles de trabajadores –especialmente del sector público–, militantes sociales y autoconvocados se concentraron desde el mediodía en distintos puntos de la ciudad y el conurbano para confluir, bajo un sol pleno, frente al escenario principal apostado de espaldas a la Casa Rosada, foco de las críticas de los oradores. “Mientras en el país de la alegría se apuesta a la bicicleta financiera, la plata se fuga al extranjero y los paraísos fiscales se llenan de dólares, en el reverso de esta Argentina baja el consumo en los supermercados, se pierden puestos de trabajo y crece el hambre”, sentenció Yasky, quien al igual que su par de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, le reclamó a la CGT que llame a un paro nacional. “Es el gobierno del revanchismo de clase. Se quieren cobrar 12 años en los que tuvimos la posibilidad de recuperar algunas conquistas”, sostuvo Yasky.
Desde temprano, columnas de ATE Capital y seccionales de Suteba y de Ctera ya se desplegaron sobre distintas zonas de la ciudad, con epicentro en los alrededores del Obelisco y del Ministerio de Desarrollo Social. Lo propio hicieron las organizaciones sociales que marcharon el día de San Cayetano (la Central de Trabajadores de la Economía Popular, la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie) más el conjunto de agrupaciones kirchneristas (La Cámpora, Nuevo Encuentro, Proyecto Popular, Miles y Kolina) y las organizaciones de base de la CTA Autónoma como el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) y el Movimiento Territorial de Liberación (MTL). Ese variopinto sindical, social y político marchó, cerca de las cinco de la tarde, sobre Avenida Mayo. Por Diagonal Norte se sumaron algunas organizaciones de izquierda como el MST y el PCR. “Esta plaza y todas las plazas del país que llenamos hoy, demuestran que no se ha cerrado ningún conflicto, que no hay acta que pare la lucha y que el paro nacional está vivo”, exclamó Micheli, el primero de los oradores, mientras las columnas rezagadas se apuraban por acercarse al escenario.
Yasky fue enfático en la crítica a la política económica y en el reclamo de “unidad” en la calle para “frenar a la derecha”. “Este Gobierno no es el de Menem ni el de la Alianza. Como nunca antes, tiene el apoyo de todo el establishment: la Sociedad Rural, el poder financiero, el FMI, las corporaciones, la embajada yanqui, los medios concentrados. Y vienen por todo: por nuevas leyes laborales, por nuestras paritarias, por convenios por productividad, por nuestras organizaciones sindicales. Entender esa realidad es una cuestión de supervivencia. Ése es el punto en el que estamos parados”, definió.
Dentro de ese panorama, el diálogo entre la CGT y el Gobierno “es una puesta en escena”, dijo Yasky, y acusó de “bajarse los pantalones ante los llamados de los empresarios” a “ciertos dirigentes de la CGT que es mejor perderlos que encontrarlos”. “Pero hay muchos otros dirigentes dentro de la CGT que son valiosos, con quienes nos encontramos en la movilización de abril para marcar un camino común –sugirió el docente–. Ése es el camino y el día del paro general, que será pronto, vamos a ser capaces de dejar las diferencias de lado”.
“Hablar de unidad está de moda”, apuntó antes Micheli, “pero no alcanza con una foto, hay que construirla en la calle”. “Acá están las dos CTA unidas, no para frenar un paro, sino para forjar la unidad de la clase, único camino para derrotar a la derecha neoliberal”, completó.
El secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, y el dirigente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, Cristian Miño, reivindicaron a su turno los doce años kirchneristas. “Mas allá de las divisiones entre algunos dirigentes, es el momento de transformar el país, transformar el sindicalismo y volver a tener esa patria que nos enamoró, solidaria, cuando echamos a patadas a los yanquis en Mar del Plata”, apuntó Catalano, en referencia la cumbre del No al ALCA. “Si no fuera por Néstor y Cristina, ni yo ni las cooperativas de trabajo estaríamos hoy acá”, dijo Miño.
“No queremos comedores ni planes. Queremos trabajar, y si para vivir con dignidad tenemos que seguir viniendo a esta plaza o quedarnos acá, lo vamos a hacer”, sostuvo Miño, quien saludó al mar de banderas presentes –de todas las fracciones– con un “qué linda plaza, tan peronista”. Desde el MOI, la referente Carla Rodríguez reivindicó que las organizaciones sociales “desde 2001 venimos demostrando que somos capaces de resolver las necesidades, sin patrones” y le reclamó al Gobierno que “nadie quiere vivir en emergencia, sino con dignidad”.
El escenario se completó con la presencia de dirigentes como el diputado Edgardo Depetri y el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. También tomó la palabra el secretario general del sindicato de electricistas de México, Humberto Montes de Oca, y hubo espacio para la solidaridad con los Sin Tierra del MST de Brasil, que ayer sufrieron un ataque en una escuela por parte del gobierno de Michel Temer. Yasky retomó las críticas de Montes de Oca contra Donald Trump para comparar al senador Miguel Pichetto con el candidato republicano por sus dichos xenófobos (ver recuadro).
Todos los oradores, además, exigieron la libertad de Milagro Sala. “Si estuviera libre, estaría en este escenario y luchando junto a nosotros en esta plaza”, dijo Catalano (ver página 4). El clima de unidad, que se cuidó especialmente, tuvo un límite en las exigencias de Micheli de no compartir escenario con el ex vicepresidente Amado Boudou, a quien pidió hacer bajar del escenario junto a Fernando Esteche, de Quebracho, y Luis D’Elía, de Miles.
“Todo el mundo especula si a fin de año va a haber paz social. No lo sé, pero sí se que va a ser un fin de año con necesidades”, dijo Yasky sobre el cierre y pidió “mantener encendida la llama de la rebeldía popular”.
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