Con la recta final del torneo se escurre, en teoría, el vale todo que caracteriza el fútbol argentino: clubes endeudados, financiados por la asociación que a su vez tiene números rojos ¿Habrá sanciones para los morosos?

La noción de un campeonato de Primera “más profesional” que supone el inicio de la Superliga para los 28 clubes que permanezcan en la elite, tiene una herencia que atenta contra su propio espíritu: la morosidad de sus integrantes.
El estatuto de la AFA y el flamante de la Superliga coinciden en el punto que contemplan sanciones deportivas para instituciones con deudas.

La Primera se profesionaliza, entre varios aspectos, porque su fragilidad financiera le impide subsistir. Y crea un nuevo entorno en el que las deudas no se perdonarán, pero la piedra fundamental se pone sobre los casi 750 millones de pesos que le deben a la entidad que siquiera aplicó intereses.

La palabra de moda es el Fair Play financiero, que no es otra cosa que lo que cualquier almacenero en el barrio pone en práctica desde siempre: si no se salda el fiado, el cliente pierde la cuenta corriente.

La Superliga es el cliente que empieza a comprar en la despensa de enfrente bajo la promesa de no hacer lo mismo que en el comercio donde dejó sin pagar una lista larguísima.

Las nuevas reglas son las mismas que antes. Lo que sigue será voluntad de las autoridades –Claudio Tapia en AFA y Mariano Elizondo en Superliga- de respetar los estatutos propios, regidos por Conmebol y FIFA que pueden sintentizarse en dos cuestiones: quita de puntos para clubes con irregularidades financieras y desafiliación para los casos sin retorno.
Axact

TNC

R1U

COMENTAR: