Dicen que calma la ansiedad, pero también dicen que puede ser peligroso. Se trata del juguete de moda: el fidget spinner, que por estas horas genera dudas, accidentes, entretenimiento y muchas preguntas. En algunos lugares ya hubo accidentes y en nuestro país, no todos los que se venden cumplen con las normas de seguridad adecuadas.

El fidget spinner es el juguete del momento, no hay dudas. Los hay de distintos colores, con luces o sin ellas. Son llamativos. Las chicas y chicos se quedan fascinados mirándolo girar. Mientras tanto, los adultos preguntamos ¿qué más hace? ¿Cómo se juega? Los niños responden: sólo hay que hacerlo girar. Y entonces los adultos nos preguntamos ¿cuál es la gracia? Se vende como dispositivo antiestrés, como dispositivo contra la ansiedad. Pero, puede ser peligroso, de hecho, ya hubo accidentes, y en nuestro país no todos los que se venden cumplen con las normas de seguridad adecuadas. Eso sí, es un éxito mundial.
Los vendedores del spinner, lo publicitan como un juguete contra la ansiedad, el autismo, la hiperactividad, el estrés y que también ayuda a mejorar la concentración. Pero no hay evidencia científica que avale estas consideraciones.

Pareciera ser más una estrategia de marketing apoyada en la supuesta invención del juguete que los beneficios terapéuticos que pudiera tener. Lo cierto es que en niños sin problemas de concentración genera un efecto contrario, de hecho, en algunas escuelas de Estados Unidos han prohibido que los niños los lleven porque se distraen en clase.

Sin embargo, para la psicóloga clínica Julie Schweitzer, del Instituto de Investigación MIND de la Universidad de California, los fidget spinners no ayudan a todos los niños. Ella ha estudiado los TDAH durante 25 años y en un estudio publicado en 2015 en la revista especializada Child Neuropsychology recogía la medición de la cognición llevada a cabo en un grupo de niños de entre 10 y 17 años. Comprobó que, en su estudio, los niños con TDAH se desempeñaron mejor en una prueba de atención computarizada cuando más intensamente usaban un fidget spinner“, cuenta la BBC. Y agrega: ”En cambio, los niños sin esos problemas de atención no mejoraron su desempeño con estos juguetes”.

“Nuestro modesto tamaño de muestra puede no haber sido suficiente para identificar diferencias estadísticas”, dice Schweitzer, pero es uno de los estudios que están tratando de entender el efecto de los fidget spinners.

En nuestro país se agrega otro problema, los dispositivos que no cumplen con las medidas de seguridad adecuadas y de todos modos, están a la venta. Desde la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, el Dr. Matías Furió aconseja a las familias a prestar atención a los consejos de seguridad como verificar que el producto cuente con su correspondiente identificación de juguete seguro, con la etiqueta indicando la edad sugerida, nombre del fabricante y/o del importador.
Esto es muy importante porque el 95% de los spinners en el mercado son ingresados desde el exterior de manera ilícita de contrabando y no pagan derechos ni impuestos aduaneros. Además, los que son producidos en el país son de fabricación casera en impresoras 3D o producidos por fábricas que aún no cuentan con las certificaciones de seguridad. Esto presenta una problemática grave cuando este tipo de productos que no están certificados están al contacto con los niños. Se han registrado casos de desprendimiento de piezas como rulemanes y bolitas que pueden dañar la vista. En el caso de los spinners con luces, se pueden extraer las pilas fácilmente, las cuales resultan sumamente tóxicas si son ingeridas dado que podrían contener metales pesados y otras sustancias químicas como mercurio, cadmio, litio y plomo, entre otras.

El Dr. Diego Montes de Oca, pediatra (MN 84.881), al ser consultado sobre el auge del spinner comenta: “Siempre hay que tener cuidado con los juguetes pequeños o que tengan partes pequeñas que puedan desprenderse. El gran peligro es el atragantamiento y que de eso resulte una dificultad para respirar“.


”No creo que sea un juguete que estimule el desarrollo y el crecimiento de los niños. Como consejo pediátrico, el desarrollo va de la mano de la estimulación con otro ser humano. El juego en sí es muy importante por su representación simbólica, el niño imagina que es un guerrero cuando juega con una espada, por ejemplo. Por eso no son tan importantes los juguetes, lo importante es el juego en sí mismo, la representación que el niño hace con ese juguete. Y el spinner, que sólo gira, no pareciera aportar demasiado a esta necesaria simbolización que sucede en el juego“, dice Montes de Oca.
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TNC

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