Pese al acuerdo de asistencia financiera entre el Gobierno nacional y la gobernadora Alicia Kirchner, la provincia de Santa Cruz continúa en plena parálisis educativa. Tras cumplirse 70 días sin clases, los niños patagónicos aún no iniciarán el ciclo lectivo la semana entrante. Este viernes, los sindicatos docentes anunciaron la extensión del paro docente por otras 120 horas, luego de que fracasara una nueva reunión paritaria con las autoridades educativas locales.

Los gremios Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) y Asociacion de Docentes de Santa Cruz (Adosac) resolvieron mantener las medidas de fuerza cuando el Consejo Provincial de Educación decidió sorpresivamente levantar la audiencia fijada este viernes y postergarla al próximo jueves 15 de junio. Ya se habían suspendido las citaciones previas programadas para el 30 de mayo y el 2 de junio, por lo que las dilaciones recalentaron el conflicto.

El aplazamiento de la audiencia se tradujo en momentos de tensión en el consejo educativo, donde un grupo de docentes se manifestaron contra la falta de respuestas del gobierno provincial.

"El gobierno levantó ayer la reunión paritaria unilateralmente. Es difícil saber por qué lo hizo. Ya se había comprometido en avanzar en el llamado de concursos para cubrir cargos docentes, y no concretó nada de lo que había firmado", afirmó a este medio Miguel del Plá, congresal de Adosac y secretario administrativo de la CTA Santa Cruz. "En estas condiciones, la falta de novedades y la ausencia de ofertas, la comisión directiva del sindicato resolvió continuar con la huelga", añadió.

Los maestros santacruceños denuncian que están atravesando una situación salarial crítica. Durante este año no tuvieron aumento salarial; al mismo tiempo, el gobierno de Alicia Kirchner retrasa las liquidaciones de los sueldos y paga de manera desdoblada, en dos cuotas, lo que agrava los alicaídos bolsillos de los educadores.

"Acá hay toda una comunidad educativa que está sufriendo esto. No es una puja contra el Gobierno provincial, tiene que ver con defender nuestros derechos. No es que un día nos despertamos y había crisis en Santa Cruz, esto tiene que ver con todo un proceso que venimos denunciando", señaló en conferencia de prensa el titular de Adosac, Pedro Cormak.

Las demandas no se limitan únicamente a lo salarial. Advierten que las condiciones de infraestructura escolar son dramáticas. "Más del 60% de las escuelas tiene problemas edilicios, en la mayor parte de los colegios no funcionan calderas. Sin calefacción no se puede dar clases, hay goteras, rebalsan las cloacas, y por el frío explotan las cañerías", contó Paula Burgo, delegada docente del Jardín de Infantes N° 43.

El conflicto educativo arrancó el 6 de marzo, con el inicio del ciclo lectivo. Sin embargo, la conflictividad de los trabajadores de todo el sector público con la gobernadora Kirchner se remontan desde el inicio de su gestión, a raíz del profundo déficit de las arcas provinciales.

"Desde finales del año pasado se vive una gran incertidumbre porque no vemos una salida pronta de parte del gobierno. Pero al mismo tiempo estamos teniendo un gran aprendizaje de organización y de solidaridad con nuestros compañeros de trabajo", dijo Burgo.

Actualmente, el docente que se inicia cobra un sueldo promedio de $14.800. La última oferta que elevó el gobierno santacruceño fue del 3% por ciento en marzo pasado, un porcentaje que representa, de bolsillo, la suma de 500 pesos más un adicional por título. Una distancia abismal con las pretensiones de los maestros, que piden un incremento que iguale el costo de la canasta familiar en la patagonia, que se calcula en 20 mil pesos.

"La situación salarial de los docentes está en su punto más bajo desde 2008, cayó desde entonces un 21% el salario real", consideró Del Plá. El docente es dirigente del Partido Obrero al igual que su hija Romina, la rival de Roberto Baradel en el gremio bonaerense Suteba.

A las protestas de los maestros se le suman las de los empleados judiciales, de los trabajadores estatales y de los jubilados. Todos estos actores profundizaron sus respectivos conflictos con la administración provincial, al instalar más acampes en reclamo de aumento salarial frente a la Caja de Previsión Social y la Casa de Gobierno santacruceña.


El auxilio financiero acordado entre la Casa Rosada y Santa Cruz, que consta de un préstamo de $750 millones además de futuros adelantos de dinero por coparticipación, no ha permitido aún resolver la crisis política y social en la provincia.

"El acuerdo firmado con el gobierno nacional es un pacto para mantener los salarios congelados y pagar los sueldos en fecha, pero no para que haya aumento salarial. Es un pacto secreto de ajuste entre Alicia Kirchner y Mauricio Macri. Los gremios estamos reclamando el derecho a conocer los términos del acuerdo", cuestionó Del Plá.

El próximo miércoles, los docentes de Santa Cruz junto a dirigentes de la CTERA mantendrán una reunión con el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich. Si bien esperan que el encuentro sirva para que encontrar soluciones, los maestros cuestionan "la completa ausencia del gobierno nacional" en el conflicto educativo provincial.

"Recién hace dos semanas vino un funcionario de Bullrich para que le cuenten lo que estaba pasando en Santa Cruz, cuando hace 70 días todavía no comenzaron las clases. No han dado ningún tipo de apoyo", consideró la docente Burgo.

Mientras el conflicto político y gremial no encuentra vías de solución, el gobierno de Santa Cruz sigue convocando a los docentes a que desistan de las medidas de fuerza para que se garantice el ciclo lectivo. En 2016, por las huelgas hubo solo 90 jornadas de clase en las escuelas públicas, muy lejos de los 190 días promovidos a nivel nacional. Nada parece que vaya a cambiar en el corto plazo.


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