NEUQUÉN.
El presidente, Miguel Gutiérrez, busca modernizar la compañía y salir del perfil petrolero único. El objetivo es la competitividad.
Tras la salida de Ricardo Darré se creó un Comité Ejecutivo para dirigir la empresa. Buscan una compañía más dinámica y preparada para los cambios en el negocio.
Dónde buscar las causas de la salida de Ricardo Darré se preguntó la prensa especializada esta semana. Muchas de las fuentes consultadas sugirieron mirar menos los números y más la política. Es cierto que los datos fríos podrían justiciar la salida del CEO, pero no menos cierto es que destacarlos en primera persona es, como mínimo, un flagrante offside para el mundo político.

La sinceridad discursiva, algo que suele ser políticamente incorrecto en el ambiente público, terminó de socavar la confianza del entorno de Mauricio Macri. Desde la Casa Rosada se convencieron de que el “dinamismo” que buscaban para salir de la YPF “galuccista” nunca llegó.

También entendieron que no llegaría con el modelo profesionalizado que se ideó desde el ministerio de Energía, con el que se buscó desarticular el personalismo histórico en la conducción de una petrolera que tiene costos políticos y sociales, más allá de los resultados operativos.

La idea de dividir el poder de mando entre el presidente Miguel Gutiérrez y el CEO, elegido por concurso internacional, se derrumbó en 14 meses.

El gobierno decidió que el tiempo estaba agotado y le devolvió todas las cuotas de poder a Gutiérrez, con quien tiene un sólido vínculo y quien demostró solvencia al mando de la compañía. Los hombres de Macri también tomaron nota de que no todo lo hecho anteriormente estaba tan mal como se creía y que desmontar el perfil de la YPF petrolera hacia una “empresa integral de energía” demandará plazos más largos que los políticos.

Al interior de la compañía reconocen que a Darré le tocó navegar con aguas turbulentas: sinceramiento de pasivos, crisis internacional de precios, recortes de inversión con suspensión de equipos y una fuerte endeudamiento que minó la caja para acelerar nuevos proyectos. Sin embargo, también analizan que el ahora ex CEO nunca hizo pie con iniciativas propias, más allá de ser un experto en el tema, no logró imprimir dinamismo a su gestión. “Nunca terminó de desembarcar”, finalizaron.

El modelo Silicon Valley

Dinamismo y adaptación es lo que Gutiérrez busca conseguir con la creación de un Comité Ejecutivo integrado por él y seis vicepresidentes. Desde la compañía creen que, contrariamente a la idea que da una comisión, el nuevo órgano imprimirá la celeridad que necesita la firma para lo que se viene: una empresa más compacta, dinámica y que pueda moverse en todos los negocios de la energía.

Gutiérrez no llegó desde adentro del mundo petrolero. Se formó en los mercados financieros y viene de dirigir una compañía telefónica. Es un admirador del sistema de empresas tecnológicas creadas en Silicon Valley. En sus charlas abundan los ejemplos del boom de las tecnologías de la comunicación y su impacto en las economías tradicionales.

Cuentan que suele utilizar como ejemplo el desplome de facturación en la telefonía por los mensajes de textos. “Alguien creó Whatsapp (el servicio gratuito de mensajería) y hundió un negocio de miles de millones de dólares en pocos años”, suele decir.

Los modelos tecnológicos son los que lo inspiran. Entiende que deben prepararse para que YPF no quede atrás de los cambios. El plan es que la compañía se impregne de otros aromas más allá del perfume petrolero que porta desde su creación.

El Comité Ejecutivo

El órgano de decisiones tiene, al menos, tres datos significativos: la creación de vicepresidencias ejecutivas, la puesta en funciones de un área totalmente nueva para la compañía como es Operaciones y Transformaciones y el ascenso Pablo Bizzotto, uno de los arquitectos del modelo Vaca Muerta de YPF, a la conducción del principal negocio de la firma, el upstream (exploración y producción).

Según comentaron fuentes de YPF en estos días, el nuevo esquema pretende –a grandes rasgos– formar una compañía más compacta, analizar transversalmente todas las unidades de negocio, agilizar decisiones y dar lugar a la innovación.

El área de Operaciones y Transformaciones, a cargo de Carlos Alfonsi, es un eje novedoso para la petrolera pero no en el mundo corporativo. Algunos lo asemejan a los ministerios de Modernización que inauguró el macrismo en la administración pública. Busca revisar procesos, mejorar prácticas y modernizar el modelo organizativo, enfocado con el objetivo general de la compañía.

Si bien es cierto que a estas carteras se las asoció con los recortes de personal que llevó adelante la administración nacional, desde la petrolera negaron que la nueva área busque achicar la estructura.

El desembarco Bizzotto en la mesa chica de las decisiones es un reconocimiento al trabajo en Vaca Muerta. El ingeniero allense fue el “dio vuelta” los proyectos no convencionales de la petrolera nacional. Quienes lo conocen aseguran que además de ser un riguroso profesional, entiende a la perfección los costos políticos y sociales que tienen las operaciones de YPF en el país.

Bizzotto no solo mejoró todos los costos de las operaciones no convencionales, sino que además diseñó un modelo para operar en los no convencionales, que incluyó una revisión integral que fue desde la cadena de insumos hasta los diseño de fractura y los cronogramas de producción.

La idea de competitividad que logró plasmar en los no convencionales neuquinos, aparece como la marca que se pretende extender. Esto no significa que el negocio quedará concentrado en la Cuenca Neuquina, en realidad la idea es exportar el modelo Vaca Muerta al resto de las cuencas donde YPF tiene activos.

Además de Gutiérrez, Alfonsi y Bizzotto, el comité estará integrado por Daniel González (CFO y uno de los cuadros más valorados en la estructura interna), Marcos Browne (Gas y Energía), Santiago Martínez Tanoira (Downstream) y Sebastián Mocorrea (Asuntos Corporativos, Comunicaciones y Marketing).

Creó un Comité Ejecutivo para las decisiones. Va hacia una compañía “integral de energía”. Pretende anticipar cambios en el negocio y se inspira en el modelo Silicon Valley.
Un concepto se bajó como línea de trabajo directa: competitividad. La idea de mejorar operativamente y bajar costos es el objetivo número uno.
Axact

TNC

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