La firma de una adenda a los convenios colectivos de trabajo con los gremios de Santa Cruz fue presentada el viernes pasado como un paso más en el reordenamiento de esa provincia, que cuenta con varios proyectos no convencionales de tight gas para incrementar la producción del hidrocarburo a corto y mediano plazo.

La adecuación de los convenios sindicales a los nuevos tiempos de la industria –que exigen una mejora de los costos operativos y de la productividad laboral para despejar la ecuación económica con un barril que navega en la banda de los 50 dólares- era vista, en ese contexto, como una condición sine qua non para viabilizar la llegada de inversiones a partir del año que viene.

La rúbrica de un nuevo convenio colectivo aplicable para los yacimientos no convencionales de la cuenca Austral en la oficina del ministro de Energía, Juan José Aranguren, debía ser un aliciente en esa dirección. Por el sector privado, estamparon su firma directivos de CGC, la petrolera de Corporación América, la chilena Enap Sipetrol y la local Roch, las tres petroleras con actividad en la cuenca Austral, al sur de Santa Cruz. CGC, del grupo Eurnekian, tiene en carpeta una inversión de hasta US$ 1500 millones para poner en producción campos de tight gas en la cuenca.

Sin embargo, las grandes operadoras –con YPF, Pan American Energy (PAE) a la cabeza- se niegan a firmar ese documento. Las mayores operadoras del mercado entienden que el texto no refleja todos cambios incorporados en los acuerdos firmados con los gremios de Neuquén y Chubut. En ese sentido, entienden que la adenda santacruceña es un paso atrás con relación a los puntos conseguidos en esos dos antecedentes.

Aranguren, la semana pasada, durante la firma del acuerdo labora para Santa Cruz.
Sin el aval de YPF y PAE, los principales jugadores de la cuenca del Golfo San Jorge, que se reparte entre el norte de Santa Cruz y el sur de Chubut, es improbable que la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (Ceph) ratifique el convenio firmado la semana pasada. Lo más factible por estas horas es que haya que modificar el texto rubricado en Energía por las empresas y el secretario del sindicato de petroleros privados de Santa Cruz, Claudio Vidal, y el titular de la delegación santacruceña de la Federación de Petróleo y Gas, Marcelo Turchetti, que mantiene un duro enfrentamiento con la conducción nacional de ese gremio.

Las partes volverán a encontrarse la semana que viene –el martes 11 de octubre- en la sede porteña del Ministerio de Trabajo que dirige Jorge Triaca. En un principio, la idea era que la Caph ratifique el documento firmado. Pero ahora habrá que modificar primero parte del articulado por pedido de las grandes petroleras. Luego los sindicatos tendrán que estar de acuerdo y prestar conformidad con los nuevos términos (algo que algunos se animan a poner en duda) y recién ahí la cámara respaldará el acuerdo. Sin la aprobación de la entidad –firmante del convenio original suscripto con los gremios petroleros de Santa Cruz-, la cartera de Trabajo no está en condiciones de homologar y poner en vigencia la adenda.

Fuentes empresariales indicaron a EconoJournal que el texto firmado la semana pasado en Energía no contempla la eliminación de las denominadas “horas taxi”, tal como se conoce en la industria a la remuneración adicional que reciben los operarios petroleros por el tiempo que dedican al traslado y pernocte en yacimientos. Se trata de un aspecto central que costó imponer en los nuevos convenios de Neuquén y Chubut. El artículo 13 del documento en cuestión –dedicado a definir los diagramas de trabajo de servicios especiales- no incluye el párrafo que eliminaba el pago de “horas taxi”.

Las grandes petroleras también cuestionan la redacción del artículo 17 –relativo a las operaciones con viento y velocidades máximas permitidas- y del 20 y 30, que están referidos al ritmo de trabajo en los campos petroleros, entre otros puntos del acuerdo.

“Confiamos en poder cambiar los puntos que haya que modificar. Son cuestiones de forma que pueden ser fácilmente subsanadas si hay voluntad de encontrar una solución”, explicó un encumbrado directivo del sector. Mayoritariamente, la redacción del texto firmado la semana pasada corrió por cuenta de CGC, la mayor petrolera de la cuenca Austral. La empresa de Corporación América –el holding de Eduardo Eurnekian- avanzó en la exploración de nuevas oportunidades para desarrollar gas desde arenas compactas –tight sands– de la cuenca Austral. Cuenta en su porfolio con un ambicioso proyecto de gas, pero para liberar la decisión de inversión precisa que el Ministerio de Energía acceda a subsidiar la producción no convencional de gas en la provincia, tal como hizo en Neuquén para los proyectos de Vaca Muerta y arenas compactas.

La clave es Aranguren ató la publicación de esa normativa –que se viene discutiendo desde hace meses con funcionarios santacruceños- a que primero se firme un nuevo convenio colectivo que mejore los indicadores de competitividad y productividad en la provincia. Sin ese respaldo, parece complejo que el ministro de Energía acceda a la publicar un programa de estímulo para el tight gas de la cuenca Austral. De ahí la importancia de la negociación que llevarán adelante las petroleras –hoy se reunirán las partes en las oficinas de la Ceph para intentar llegar a un acuerdo- y de lo que suceda la semana que viene en el Ministerio de Trabajo.


























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