Eduardo Raúl Costa no sólo está vinculado a los recientes 250 despidos de la empresa Yacimientos Carboníferos de Río Turbio.

El Senador de Santa Cruz por Cambiemos es empresario y marido de Mariana Zuvic –aliada política de Elisa Carrió– y está siendo investigado por evasión tributaria y lavado de dinero a través de una empresa ficticia creada en Uruguay. Las maniobras delictivas de uno de los legisladores más ricos de Argentina en una investigación de Nuestras Voces, que incluye asambleas apócrifas, prestanombres y estudios contables vinculados a la venta ilegal de armas a Croacia durante el menemismo.

El senador Eduardo Costa, principal referente del macrismo en Santa Cruz, es la persona que está detrás del intento de despedir masivamente trabajadores en la empresa Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), quienes esta semana ya recibieron 250 telegramas. Tal como informó este mismo periodista en Página/12 “desde hace varios meses, el interventor de la empresa, Omar Zeidán, un hombre que responde al senador Eduardo Costa (Alianza Cambiemos) viene presionando a los operarios con aceptar retiros (no tan) voluntarios o atenerse a no cobrar ningún tipo de indemnización”.

Costa posee negocios energéticos, como la energía eólica, de ahí sus intenciones de boicotear a la empresa minera y es también empresario multirubro, dueño de una cadena de hipermercados de la construcción (HiperTehuelche), concesionarias de autos y hoteles. Su mujer es Mariana Zuvic, aliada de Elisa Carrió, representante de la Coalición Cívica en la provincia sureña y ahora también en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Qué otro elemento lo vincula a Macri? La evasión tributaria y el lavado de dinero a través de una empresa pantalla, ficticia, creada en Uruguay (en tiempos en que este país era considerado un paraíso fiscal), para lavar en la Argentina cientos de miles de dólares de origen ilegítimo.

Hacia fines del año pasado, no bien había asumido como Senador, la Justicia ratificó la investigación por lavado de dinero que se lleva adelante en los tribunales de Santa Cruz.

Te lava y te evade

El empresario y senador nacional de la Alianza Cambiemos es investigado por el delito de lavado de dinero (artículo 303 del Código Penal), en una denuncia penal radicada en la Justicia Federal de Río Gallegos desde agosto de 2014, que cuenta con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). La investigación judicial es solo la punta de un iceberg del entramado delictivo del Senador.

El laberinto alrededor de Eduardo Costa empezó a develarse al cruzar los nombres y direcciones postales que surgían de los documentos presentados en el marco de la causa judicial citada –como escrituras, actas de asambleas, constitución de nuevos directorios– con la base de datos de los Panamá Papers, en un primer momento, la que es de acceso público, y luego, algunos documentos privados (correos electrónicos y contratos) que surgieron de la filtración original del estudio Mossack Fonseca (MF). El cruce de información también incluyó al Registro Público de Panamá y Uruguay, sumado a la localización (y entrevista) de los prestanombres uruguayos y argentinos que participaron y participan de la empresa fantasma utilizada por Costa para introducir al país dinero espurio.

Costa es uno de los legisladores más ricos de la Argentina. Entre 2000 y 2014, su incremento patrimonial fue de 3118,11 por ciento. El 99 por ciento de su riqueza está integrada por las acciones que posee en distintas sociedades creadas por él y por el resto del Grupo Económico homónimo. Entre las sociedades en actividad registradas ante la AFIP para 2015, Costa registró un patrimonio neto total de 210,9 millones de pesos. De este total, el dueño del HiperTehuelche sólo exteriorizó 98,4 millones de pesos.

Detalles: Mariana Zuvic, la aliada de Carrió, goza de total acceso a las tarjetas de créditos corporativas de la empresa manejada por el Senador.

La vigencia política de Costa y sus pretensiones de competir por cuarta vez consecutiva al cargo de gobernador de Santa Cruz en 2019 podría explicarse casi excluyentemente por su capacidad económica. ¿Qué pensara el votante de Cambiemos al enterarse de que este Senador utilizó de manera consciente una estructura ideada para la evasión y los movimientos ilegítimos de dinero? Una estructura radicada en Uruguay que en 1998 ya había sido denunciada por Lourdes Di Natale, la ex secretaria privada de Emir Yoma, la principal testigo de la venta ilegal de armas a Croacia durante el menemismo.

Asamblea apócrifa

La maniobra de lavado de dinero saltó cuando la AFIP detectó en 2014 la realización de una Asamblea apócrifa en la que Eduardo Costa incrementó exponencialmente su participación accionaria dentro de su empresa en detrimento de un supuesto socio del HiperTehuelche, la empresa uruguaya Holmen SA.

El Acta de la Asamblea General Extraordinaria Nº63 sostiene que a las seis de la tarde del 4 de enero de 2012 los accionistas del HiperTehuelche mantuvieron una reunión en la sede social de la empresa, ubicada en la calle Perito Moreno 99 de la ciudad de Río Gallegos (Santa Cruz). También se afirma que el Presidente de la sociedad, es decir Eduardo Raúl Costa, tomó la palabra y dio comienzo al encuentro de accionistas, que finalizó a las ocho de la noche.



Pero Costa nunca estuvo en Río Gallegos ese día, tal cual quedó demostrado por los registros de Migraciones. Cerca de las siete de la tarde había salido desde Buenos Aires hacia Montevideo. El otro involucrado en la Asamblea, Manuel Alberto Pereira Sanhueza, director en el HiperTehuelche y testaferro del Senador, tampoco estaba en el país. Había viajado hacia los Estados Unidos el 23 de diciembre de 2011, mientras que su regreso se concretó el 11 de enero de 2012, según los registros de Migraciones.

Según determinó la Procelac, durante dicha Asamblea apócrifa el HiperTehuelche recibió un aporte irrevocable de capital efectuado por Eduardo Costa el 3 de enero de 2012 por la suma de 1.823.737 pesos, el cual fue capitalizado por el propio presidente de la sociedad como “anticipo de honorarios”. La asamblea apócrifa del 4 de enero solamente tuvo por objetivo asentar dicho movimiento donde cambió la composición patrimonial de la sociedad.

De un plumazo y a través de la asamblea ficticia, denunciada ante la Justicia como un acto “ideológicamente falso”, Eduardo Raúl Costa pasó de tener un 26,69 por ciento de las acciones de El Tehuelche a un 51,13 por ciento, al capitalizar para sí el aporte de 1,8 millón de pesos en concepto de “adelantos de honorarios”. Por su parte, Holmen SA redujo drásticamente su participación dentro de la sociedad.

Pero la posible maniobra

delictual había comenzado mucho antes. En 2003 fue concretado el primer aporte de capital de la empresa uruguaya por 2,5 millones de dólares (7 millones de pesos al cambio de la época).

La maniobra develada a partir de la Asamblea apócrifa puede sintetizarse en la licuación de los

activos de la empresa uruguaya (sociedad fantasma) a favor del ahora Senador de la Alianza Cambiemos. ¿O habrá sido una licuación/blanqueo de aportes de Eduardo Costa hacia el propio Eduardo Costa? ¿Autolavado?

“Sobre la hipótesis delictiva expuesta en cuanto a una posible operatoria de lavado de activos, cabría la posibilidad de que los fondos aportados por Holmen SA hayan sido capitales de la empresa fiscalizada (El Tehuelche) o de los socios restantes (Eduardo Costa), que fueron previamente colocados en una jurisdicción foránea y que a través de una empresa pantalla radicada en Uruguay, los mismos serían introducidos nuevamente en el país sin las consecuencias tributarias que dicha tenencia implicaría”.

Este texto forma parte del dictamen de la Procuraduría contra la Criminalidad Económica y el Lavado de Activo (Procelac) firmado el 29 de diciembre de 2014, ante un pedido de colaboración de la Fiscalía Federal de Río Gallegos en la causa donde se investiga concretamente la comisión del delito de lavado de activos por parte del aliado macrista.

La maniobra

El empresario y Senador nacional Eduardo Costa utilizó una empresa pantalla, apócrifa, para lavar en el país al menos 3 millones de dólares en dos operaciones pero la magnitud de la estructura utilizada le hace pensar a los investigadores judiciales que probablemente haya habido más operaciones que por el momento no fueron investigadas.

Lo hizo a través de un estudio contable radicado en Uruguay, especializado en crear empresas para actuar en la opacidad fiscal, en conjunto con un estudio contable local. La estructura


utilizada ofrece prestanombres para ocultar a los verdaderos dueños de las sociedades. Es una mecánica similar a la denunciada en los Panamá Papers -Mossack Fonseca (MF). De hecho, el estudio al que recurrió Costa no sólo era cliente de MF, sino que es la misma usina de sociedades fantasmas denunciada en la causa por la venta ilegal de armas a Croacia durante el menemismo.

La clave de toda la maniobra arranca con Holmen SA. La empresa fue creada en Uruguay el 28 de junio de 1999 y oficializada en el Boletín Oficial de ese país el 2 de septiembre. El capital social inicial era de 200 mil dólares.

Las fundadoras de esta sociedad fueron dos mujeres: Ana Beatriz Penza Fernández y Rosa Iris Larrañaga Ferreira. El domicilio fiscal de ambas y de la sociedad uruguaya era Colonia 815 -301, Montevideo (Uruguay). Y el escribano que le dio “autenticidad” a la constitución de dicha sociedad fue Gabriel Pablo Clouzet Giménez. Estos nombres y dirección ocultan más de lo que dicen. Todos ellos trabajaban para el estudio de Rubén Weiszman (RW).

El 9 mayo de 2001, durante una Asamblea Extraordinaria realizada, supuestamente, en la sede uruguaya de Holmen SA, Larrañaga fue designada como presidenta de la sociedad anónima. Todo en los papeles. Ni Penza Fernández ni Larrañaga fueron las verdaderas dueñas detrás de la sociedad que utilizó Costa para lavar cientos de miles de dólares de su empresa El Tehuelche. Fue el propio Clouzet quien confirmó a este periodista que ambas mujeres eran empleadas del estudio contable encargado de crear empresas apócrifas. Y fue la propia Penza Fernández quien sostuvo ante este cronista que ellas aparecían en los papeles pero que no eran las verdaderas dueñas.

El 17 de diciembre de 2002, Holmen SA decidió ampliar su capital social a los 2,5 millones de dólares. Es decir, todo el capital social de Holmen SA terminó “invertido” en HiperTehuelche. El empresario necesitó del dinero en diciembre de 2002, que es cuando se puso en acción la ingeniera uruguaya pero todos los movimientos fueron blanqueados mucho después. Recién en 2004 decidió que era el momento oportuno para inscribir a Holmen SA en la Argentina. Lo hizo en Chubut. La sede social de Holmen es Hipólito Yrigoyen 3003 (Comodoro Rivadavia), sede de uno de los hipermercados de Costa.

Entonces, si Holmen era una pantalla, ¿quiénes eran en realidad Ana Beatriz Penza Fernández (fundadora en los papeles), Rosa Iris Larrañaga Ferreira (primera presidenta) y Gabriel Pablo Clouzet Giménez (el escribano que constituyó dicha sociedad)? Eran prestanombres. Pero no cualquier tipo de prestanombres. Eran parte de un complejo engranaje pensando para crear empresas offshore con potencial para operar bajo la opacidad fiscal. Todos trabajaban para Rubén Roberto Weiszman Gluckman, el dueño del estudio contable uruguayo que funcionaba como una usina de empresas offshore, cuyo socio en la Argentina era el estudio contable perteneciente a Horacio Harkatz, la otra pata de este entramado. Harkatz fue quien proporcionó los primeros prestanombres de Holmen en la Argentina.

Rubén Weiszman es un contador con larga trayectoria en el armado de empresas offshore para encubrir actividades ilícitas. En 2008 cayó preso por el lavado de activos provenientes del narcotráfico y mucho antes había estado involucrado con Emir Yoma.

“Rubén Weiszman venía todos los miércoles desde Montevideo. Traía listados de empresas off shore uruguayas y Emir (o Aurelia) elegían las que les gustaban por los nombres”, le había confesado Lourdes Di Natale al periodista Jorge Urien Berri en una entrevista publicada el 11 de abril de 2001 en el diario La Nación. Una de esas empresas se llamaba Elthan Trading- Co. S.A, constituida en Uruguay en diciembre de 1992. Sus primeros “socios y fundadores” fueron Ana Beatriz Penza Fernández, la misma que aparece como fundadora de Holmen y Gabriela Foggia Varela, contadora y empleada del Estudio Weizman.

Una de las curiosidades que presenta este entrecruzamiento de información es que fue la propia Elisa Carrió, en su informe sobre corrupción presentado ante la Cámara de Diputados en 2001, quien dio cuenta del rol de Weiszman en el entramado de la Causa Armas, a partir de la información aportada por Di Natale. Carrió es la socia política de Mariana Zuvic, la mujer de Eduardo Costa.

Es decir, Costa debía saber a quién estaba recurriendo para blanquear su dinero espurio. No podía no saberlo. Y si no lo sabía, eligió no saber. Esto se llama ceguera intencional, figura jurídica utilizada en la causa penal que puso a Weiszman detrás de las rejas.

La empresa fantasma de Costa, Holmen SA, contó con al menos tres presidentes entre 2003 y 2016, según pudo determinar este periodista a partir de los documentos de la Dirección General de Registros (DGR) de Uruguay. La primera fue Rosa Iris Larrañaga (2001-2009), quien aparece como fundadora de la sociedad junto a Ana Beatriz Penza Fernández. El domicilio fiscal de Holmen era Colonia 815, escritorio 301. El segundo presidente de esta sociedad uruguaya fue Javier Martín Kronfeld Wurzel (2009-2012), primo de Marcelo Weiszman, hijo del contador RW. Y el tercer presidente, al menos hasta enero de 2016, fue Gustavo Federico Larriera Mendivil, otro prestanombres y testaferro vinculado a una gran cantidad de empresas offshore y causas judiciales que lo involucran con la número 2 de la AFI, Silvia Majdalani.

La maniobra de lavado se inició en 2003 con el ingreso de 2,5 millones de dólares y luego en 2012 ocurrió otro aporte de capital por 500 mil dólares (1,8 millones de pesos). Si bien hasta el momento son solamente dos hechos puntuales los que están bajo investigación de la justicia federal, la estructura delictiva utilizada para el lavado se mantuvo en el tiempo. Es decir Costa siguió operando con Holmen SA desde 2002/3 hasta la actualidad.

Para mantener en el tiempo dicha estructura, el aliado de Mauricio Macri contó con el estudio contable de Horacio Harkatz, domiciliado en Florida 439. Él fue el nexo con la usina de sociedades offshore manejada por Weiszman. Cuando el contador uruguayo cayó preso por lavado de dinero, los investigadores encontraron que tenía desperdigadas extensiones de tarjetas de créditos por distintos países. Uno de los que manejaba el dinero de Weiszman era Harkatz.

En mayo de 2017, el ahora Senador de la Alianza Cambiemos presentó un pedido de sobreseimiento. Lo hizo a través del estudio jurídico de Ricardo Gil Lavedra. La solicitud fue rechazada el pasado 2 de junio. Es decir que Eduardo Costa asumió su banca de Senador investigado por lavado de dinero.

Por SEBASTIÁN PREMICI










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