El primer empresario "arrepentido" del Lava Jato criollo que ensayan Claudio Bonadío y Carlos Stornelli, generó un cimbronazo que golpeó en el corazón del kirchnerismo y llegó hasta las orillas de la propia familia del presidente Macri. Se trata de Juan Carlos de Goycoechea, ex titular de Isolux Argentina, la empresa que le vendió en una polémica operación a Sideco Americana seis parques eólicos licitados por el actual Gobierno.

Los primeros testimonios de Goycoechea, según afirmaron a LPO fuentes judiciales, hicieron enojar a Bonadío. Es que el empresario habría minimizado los montos que figuran en la causa como supuestos pagos de coimas al kirchnerismo y dijo que se trataban de "aportes de campaña". Ese testimonio eventualmente podría desengancharlo de la causa que instruye Bonadío y obligar a abrir otra paralela, vinculada al financiamiento de la campaña.

De ahí el enojo del juez, que es en definitiva quien deberá determinar si su testimonio aporta las pruebas suficientes como para concederle la figura del arrepentido que otorga como beneficio la reducción de penas.


El ex titular de Isolux Argentina, Juan Carlos Goycochea.

La decisión de Goycoechea de acogerse a la flamante categoría penal de "arrepentido", por otro lado entusiasmó a Stornelli que es el impulsor de mantener detenidos con prisión preventiva a todos los empresarios hasta que se quiebren, en una réplica de la estrategia que implementó el juez brasileño Sergio Moro, impulsor inicial del Lava Jato. "Es el Guantánamo de Stornelli", bromean en tribunales.

Las mismas fuentes confirmaron a LPO que en tribunales había extrema tensión porque la pista Isolux de alguna manera podría terminar complicando a Nicolás "Nicky" Caputo, mejor amigo del presidente; sin mencionar los históricos negocios de esta firma española con la familia Macri.

Bajo la gestión de Goycoechea, Isolux vendió a la firma Sideco Americana, que lidera Gianfranco Macri -hermano del presidente-, seis parques eólicos que había ganado durante la actual administración en licitaciones conducidas por el ex ministro Juan José Aranguren. Sin hacer ninguna inversión, Sideco le vendió estas concesiones a la firma Genneia que conduce Darío Lizaano y tiene entre sus socios a Jorge Brito y al mexicano David Martínez, socio de Telecom-Fibertel.
En ese pase de manos, Sideco Americana se quedó con 15 millones de dólares. La operación fue tan vidriosa que se abrió una causa que sigue activa e instruye el fiscal Eduardo Taiano. Esta empresa fue socia en diversos proyectos de Iecsa, la constructora fundada por Franco Macri que luego vendió a su sobrino Angelo Calcaterra, quien a su vez se la vendió a Marcelo Mindlin.

Lizzano vuelve a aparecer en este entramado a través del fondo PointState que administra, que compró acciones del grupo Pampa Energía de Mindlin y la constructora de Nicolás "Nicky" Caputo. Isolux, incluso ganó uno de los tramos más importantes de la megaobra del Paseo del Bajo que lanzó Horacio Rodríguez Larreta.

La conexión con el kirchnerismo

Estos vínculos con el macrismo no impidieron a esta multinacional española también hacer extraordinarios negocios con el kirchnerismo. El más escandaloso fue la construcción de la usina de carbón de Río Turbio que demando miles de millones de pesos y no funciona. Esa obra se presupuestó inicialmente en USD 485 millones y en 2015, cuando el kirchnerismo dejaba el poder ya había escalado a un presupuesto de USD 1.631 millones, según un informe de la Sindicatura General de la Nación (Sigen).

Aranguren nunca quiso avalar los pagos y el proyecto entró en una crisis en la que continúa. La obra ubicada en Santa Cruz fue un proyecto personal de Néstor y Cristina Kirchner supuestamente para mantener los puestos de trabajo de los mineros de esa mina de carbón, pero terminó siendo uno de los símbolos más contundentes de la mezcla de ineficiencia y corrupción que marcaron buena parte de la gestión del ex ministro Julio de Vido.
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